En LOS EJÉRCITOS DE BIZANCIO el autor nos propone un viaje en el tiempo, desde el siglo II de nuestra era hasta el siglo XV, para trazar la senda histórica de los ejércitos que defendieron a Roma y a Constantinopla durante más de 1.300 años.
Este libro no es sólo la crónica de las victorias y derrotas de las huestes del Imperio romano y del Imperio bizantino, sino que el autor describe con precisión, empleando para ello una gran cantidad de fuentes, mapas e ilustraciones, los cambios experimentados en la organización, tácticas, denominación, número y distribución de esos ejércitos a lo largo de un milenio, así como su impacto en las sociedades y economías de su tiempo.
Seamos sinceros, con la cantinela de la caída del Imperio Romano en el año 476, se nos tiende a olvidar que en realidad el imperio sobrevivió casi otros 1000 años más, que se dice pronto (me río yo del «Reich de los mil años» de un tal Adolfo, que apenas superó una década). Mil años llenos de vicisitudes, luces, sombras y guerras, muchas guerras, en los que el Imperio Romano de Oriente logró encadenar un siglo detrás de otro de supervivencia hasta que no pudo más.
La historia del Imperio Bizantino es la historia de una lenta agonía, con fases en las que parecía que el enfermo revivía para luego caer de nuevo en la agonía... hasta que al final no se pudo recuperar de otra recaída y dejó este mundo para siempre. Pero también es la historia de una asombrosa pervivencia, de una constante readaptación a las cambiantes circunstancias y de un imperio con pies de barro que tuvo la enorme cualidad de perpetuarse en contra de todo y de todos.
Por hacer una comparación, el Imperio Bizantino, o Imperio Romano de Oriente, fue como una tarta a la que cada siglo a partir del VI le fueron quitando una porción, dejándola cada vez más pequeña hasta que ya no quedó nada por comer. En realidad, Bizancio fue una sociedad que ejemplificó de una forma continuada la evolución constante que sufrieron Europa y el Medio Oriente desde el 476 y que vio nacer y morir diferentes entidades políticas mientras ella permanecía.
«Los ejércitos de Bizancio» es un libro de divulgación histórica que toma como excusa el componente militar del Imperio para hacer un sucinto recorrido por su larga historia, pero eso sí, sin meterse en discusiones eruditas ni profundizar en cada tema hasta hacerse pesado (porque para eso hay estudios más detallados y pormenorizados), lo cual no quiere decir que no vayamos a tener nuestra ración de historia militar: unidades, gobierno, armamento, tácticas... pero todo explicado por encima para no aburrir y abrir el melón para quien quiera ahondar en el tema.
Es, por lo tanto, un libro ideal para entrar en el mundo bizantino si apenas se sabe nada de él. No es profundo, como ya he dicho, y pasa de puntillas sobre casi todo, por lo que es fácil de leer y sirve muy bien para hacerse una idea general de esta etapa histórica del oriente mediterráneo desde la caída de Imperio Romano de Occidente hasta la conquista de Constantinopla por los turcos de Mehmet II en 1453. Incluso la bibliografía es abarcable, y no de esas que ocupan 20 hojas.