«Los oyentes del programa No es un día cualquiera de Radio Nacional de España se han enamorado de esas narraciones mágicas sobre problemas reales (la incomunicación, la discriminación, la soledad), y nos han pedido reiteradamente que las recopiláramos en un libro. Aquí está.» Pepa Fernández Un país donde solamente se cometen errores, matrimonios que no se hablan, artistas que envidian el talento ajeno, señoras que viajan en el tiempo sin darle importancia, niñas que sueñan con poseer la sabiduría absoluta, ancianas alegres sin saber por qué, reinas traumatizadas, colegios donde se desaprenden las leyes de la química y lugares en los que absolutamente nada es seguro. Éstos son algunos de los ambientes que Juan Carlos Ortega describe en sus Cuentos para Ulises , una colección de relatos que ya posee un abundante número de seguidores amenazando con pedir más historias. Los cuarenta y cinco cuentos que integran este volumen dan la vuelta a la realidad sin que nos demos cuenta, demostrándonos que el mundo siempre es mucho más extraño de lo que jamás habíamos imaginado.
Pues resulta que Juan Carlos Ortega no es científico ni investigador, y yo añadiría que ni falta que le hace. Lo que este humorista (sí, he dicho bien, humorista) y habitual colaborador cultural en diversos medios de comunicación de España hace aquí es tratar de explicarle a su hijo de qué va todo esto del universo y de las leyes que lo rigen. Pero aquí, su hijo, es decir Ulises, somos nosotros, lectores apasionados en el tema (en el colegio llegué a fabricarme un pequeño telescopio que me funcionó decentemente durante un par de meses) pero, que, por falta de otros conocimientos, nunca llegamos a comprender muy bien los rudimentos de la tan compleja maquinaria cósmica. Así que nos ponemos en la piel de Ulises y asistimos a esta maravillosa lección. Y se aprende bastante. Porque Ortega da por supuesto que no somos iniciados, y entonces nos lo va explicando todo con dibujos e ideas, como si fuésemos chiquitos. Y también nos habla de las grandes mentes (científicos y pensadores) pertenecientes al tema, las que forjaron las bases de por qué las cosas son así. Algunos son muy conocidos, pero de otros muchos no habrás oído hablar en tu vida.
Estructurado en dos bloques, el primero abarca hasta el siglo XX y es el más comprensible. Para el segundo, muy bien titulado “El universo incomprensible”, es muy posible que ni los dibujitos te ayuden, pues puede resultar un pelín denso. No sé a Ulises, pero al menos a mí se me atragantó en más de una ocasión. En cualquier caso, si sientes curiosidad por el universo, pero nunca te has atrevido a preguntar, aquí tendrás material más que suficiente para iniciarte, y ya, si se te da bien, convertirte en el Einstein del siglo XXI, o en el futuro ingeniero de la siguiente “Perseverance”. Sea como sea, mi agradecimiento a Juan Carlos Ortega por esta magnífica obra. No sé si la he finalizado sabiendo muchas más cosas, pero las que creo que sé, gracias a él, las he asimilado mucho mejor.
Me encanta. Este libro me ha ayudado a reconocer la pasion que siento por la ciencia y el universo. Tambien me encantan las pequeñas reflexiones sobre teologia, arte... que hay durante el libro.
Muy recomendable como introducción a la ciencia, el libro sirve también para veteranos. Hay mucho amor y mucho esfuerzo divulgativo en cada una de la páginas.
No estaba muy seguro de lo que iba a encontrar, y me ha parecido estupendo. El libro me recuerda un poco a Breve historia de casi todo. Con la excusa de ir dirigido a su hijo, las explicaciones son seguramente más accesibles, de andar por casa. Comparten los dos que no sólo hablan de ciencia, sino de científicos. Bryson ahonda más, Ortega los utiliza como contexto histórico, con menor profundidad, e incluso se toma a veces la licencia de imaginar diálogos entre ellos. El interlocutor de Ortega es oficialmente Ulises, aunque a veces da la impresión de que quizá le venga un poco grande. Me imagino más adecuado a un lector tal vez adulto, tal vez no mucho, que pasó sobre sus años escolares sin mucha pasión, pero recuerda haber oído hablar de muchas de las cosas que salen en el libro. A veces pienso que para pasar de un capítulo a otro da ciertas cosas por sabidas. Tal vez evita entrar en detalles excesivos, o simplemente asume que "nos fiaremos". El caso es que consigue un libro ameno, casi adictivo (venga, otro capitulillo más), con el que pone en orden todas esas cosas que tal vez nos suenan, pero sobre todo busca transmitir la pasión por la ciencia, por el descubrimiento, por el momento ¡Eureka! Lo hace (sobre todo en la primera parte) dando la sensación de que los grandes descubrimientos podría haberlos hecho cualquiera con suficiente capacidad de observación, tesón y, bueno, cierta capacidad intelectual. Ahí es donde engancha con los comentarios sobre las personas tras la ciencia. Observaban, encontraban teorías, acertaban o se equivocaban, revisaban hallazgos antiguos para mejorarlos. Y todos compartían una forma de hacer que está al alcance de todos. Cualquiera puede hacer ciencia, aunque sea pensando críticamente sobre las pseudociencias, los bulos, las fake news.
Y me sigue haciendo mucha gracia el personaje de Cavendish (le recuerdo descrito por Bryson), con su timidez infinita. Seguro que hay mucho tímido por el mundo que cree que no llegará a nada... ¡nunca se sabe"
Lo más difícil en divulgación es conseguir que un modelo explicativo con pocos conceptos y relaciones sea capaz de descifrar toda una serie de complejos fenómenos que aparentemente parecen inescrutables. El ensayo "El universo para Ulises", de Juan Carlos Ortega, publicado por Planeta, explica la evolución de la Ciencia desde la Antigüedad hasta nuestros días, revisando aquellos aspectos históricos y culturales más relevantes dentro de esa épica de descubrimientos y avances.
Ha sido una lectura como poco, interesante. Todos los cuentos tienen su moraleja, guste más o guste menos. En mi caso han habido cuatro de ellos que me han fascinado, el resto me han gustado en su mayoría, aunque claro, no todo nos puede gustar y han habido un par a los que no les he visto el qué. Es un libro que es genial para intercalar entre lecturas tediosas, incluso para compaginar, harán que te relajes y no te satures. No era de leer relatos pero este es el segundo que leo este mes y es genial.
El autor saca su tiempo para explicarnos variados temas de física cual si fuéramos unos niños, por ello presenta este libro contándole a su hijo Ulises los orígenes del Universo, las diferentes teorías y como estas han ido evolucionando. Para ello hace uso de un vocabulario sencillo, ejemplos que a un niño se le harían de fácil comprensión y analogías que deslumbran por su sencillez, lo que hace que lo podamos entender mejor. Bueno al menos la primera parte, pues desde que empieza con la mecánica cuántica el mismo autor admite que ya no es tan fácil.
Lo bueno, es que en reiteradas ocasiones insiste en que los conocimientos son temporales, algo que damos por cierto en algún momento, puede cambiar bajo los análisis rigurosos que la ciencia promueve. Además, que aquello que hoy es incomprensible científicamente, es muy probable que en el futuro se llegue a conseguir una respuesta verídica. Aún queda mucho por resolver, para que se hagan una idea, el autor afirma: “Te lo contaré sin rodeos: no tenemos ni idea de cuál es la composición del 90 por ciento de nuestro universo.”
Este tipo de lecturas me encanta, porque aunque sigo sin entender la mayoría, siempre se queda un nuevo aprendizaje y la conciencia de que vivimos en un mundo fantástico, lleno de maravillas por descubrir.
Cómo resumir el universo en un libro? Ni escribiendo por uun milenio podríamod lograrlo, sin embargo Carlos Ortega se acercó. De una forma muy sencilla y amena explicó cosas a las que nunca le había encontrado interrogativa (qué ilusa) y reavivó en mí, esas ansías de aprender que ya se me estaban desvaneciendo. Gracias (:
La colección de cuentos que se nos presentan en Cuentos para Ulises, es bastante aburrida y decepcionante. Quizás esto se deba al hecho de que no solo resultan absurdos, desde el punto de vista argumental, si no que, además, carecen de moraleja o propósito claro al que poder agarrarse.
Tampoco puedo decir demasiado de Juan Carlos Ortega como escritor. Los cuentos son tan cortos y la estructura de todos ellos idéntica, con una estilo que imita, bastante pobremente, a las antiguas fábulas que leíamos de pequeños. Tampoco acompañan las horribles ilustraciones que aparecen (y asaltan) al lector y que poco o nada tienen que ver con el relato en el que aparecen.
Las historias de las que tratan los cuentos son muy variadas. Y en este caso, cosa rara, no hay un nexo en común entre ellas. Estructuralmente son similares, pero su diversidad argumental, hace imposible hablar de temas generales. Hablando desde un punto de vista subjetivo, puedo decir que algunos relatos son interesantes, otros aburridos y la mayoría incoherentes .
En suma, Cuentos para Ulises, se lee rápidamente y esa es su principal ventaja.Ya que la gran parte de estas narraciones son una sarta de chorradas con forma de cuento que enloquecerán a cualquier lector que intente comprenderlos.
Me apasiona todo lo que tiene que ver con el universo, así que ya había leído sobre el tema antes de leer "El universos para Ulises". A pesar de eso, debo decir que "El universo para Ulises” es un libro que explica cosas muy complejas de una forma muy sencilla y amena. Y es que claro, el libro está dirigido al hijo del autor, un niño de 12 años.
Se usan muchos ejemplos didácticos y el libro está bien estructurado, aunque tengo que reconocer que algunas partes no las terminé de entender, aún con ejemplos. Por ejemplo, la relatividad especial de Einstein la encontré mejor explicada en otros libros que en este. Por otro lado me gustó mucho la parte donde se toca el segundo principio de la termodinámica y la posible "muerte térmica del universo". Sinceramente es sobrecogedor que el universo pueda llegar a morir en algún momento.
Un libro completamente recomendado para los quieren empezar a aprender sobre el universo que nos rodea y cómo los científicos, desde este insignificante planeta cómo es la Tierra (en comparación a todo lo que hay en el universo), han buscado comprenderla.
Un ameno y entretenido viaje a través de la historia de la ciencia, trasmitiendo la maravillosa travesía del conocimiento hasta desentrañar los secretos (y enigmas) del universo. Desde las teorías clásicas intuitivas hasta las ultimas teorías cuánticas, con un lenguaje ameno, entretenido y muy divulgativo. Juan Carlos consigue su objetivo, acercándonos a los científicos que durante cientos e incluso miles de años han luchado por dar respuesta a preguntas vitales sobre el origen y el destino del universo, u otras que hoy en día parecen tan triviales como: ¿Qué es la gravedad?¿Cómo funcionan las leyes de la termodinámica?
Conocer el universo es vital para conocernos a nosotros mismos, y este libro sirve como punto de partida en este viaje vital de descubrimiento. Si no sabemos de dónde venimos, ni lo que somos, ¿Cómo sabremos a dónde vamos?
Pensaba que el libro solo me iba a servir para refrescar conceptos y nada que ver he aprendido mucho y me he dado cuenta de que este señor es un maestro explicando ciencia qué suerte tiene su hijo
Totalmente entretenido fuera de lo común y hecho de todas formas para los más pequeños y en realidad para todos y ahora soy un poco menos ignorante en este tema del cosmos que me gusta mucho.