Ramiro brilla como cuentista, hace tanto que no leía cuentos cortos de él que me había olvidado.
Acá tenemos un muestrario de diferentes ideas, conceptos, estéticas con las que Sanchiz ha trabajado en toda su carrera, una introducción al Stahlverso pero con una particularidad en común que une a cada historia entre sí, un diferente lente con que analizar esa irrupción lo extraño en nuestra realidad.
La obra de Ramiro tiene la singularidad de estar totalmente en comunicación con si misma, y a la vez, ser altamente metareferencial, estar alimentada de varias corrientes, generos, libros, canciones, que lo obsesionan a él y a sus personajes, esta enmarcada y definida por estas referencias y constantes remixes de conceptos y estéticas, pero a la vez con una recontextualización progresiva e infinita, ya que a Ramiro le gusta jugar con los diferentes géneros y estilos, y su obra abarca formatos muy variados, pero que todos se sienten de cierta forma unidos entre sí, no solo por Stahl, que es el centro gravitacional de todos los textos, sino por algo más, algo que solo puede ser entendido como una obsesión por el mapeo de todas las posibilidades, todas las iteraciones de un campo probabilístico de realidades.
Este libro funciona muy bien como una forma de introducir a alguien a la obra de Sanchiz, uno de los escritores de ciencia ficción más originales y prolíficos de Uruguay, que cuenta con una precisión quirúrgica a la hora de usar el idioma, y una inventiva formidable para jugar con el, forzarlo, romperlo, llevarlo a sus límites. Funciona porque todos los cuentos son buenos, es una muy excelente selección, y a pesar las similaridades, o mejor dicho, justamente debido a estas, y el contraste con las divergencias es que esta colección es un punto de partida para adentrarse en la obra de Ramiro, porque ese essu estilo, esta comunicación permanente, este uso de los multiversos, no solo como una adaptación directa de un concepto vacío, no como otra forma insípida de generar contenido alternativo hasta el final entrópico del universo, sino como un verdadero mecanismo, una herramienta, para desarrollar una obra variada pero cuyas inquietudes e ideas siempre tengan un espacio común desde donde divergir.