Se trata de un libro de entretenimiento en donde el autor nos propone que resolvamos unos cuantos casos de crímenes usando la lógica.
El estilo es tomar a un inspector que es el que cuenta cada caso. Acude al lugar del crimen, observa la situación, y ante la sorpresa de los policías que llevan el caso, lo resuelve de forma inmediata. El lector debe deducir cómo ha llegado el inspector a resolver el caso y al final del libro tiene la solución de cada crimen por si no ha dado con la respuesta adecuada.
Son como los típicos problemas de lógica de Martin Gadner, pero encuadrados en un ambiente policial.
Algunos son unos clásicos como el típico aquel de la persona que aparece ahorcada en una habitación en donde no hay ningún mueble y a sus pies se encuentra un charco de agua. No digo la solución, pero es un clásico en esta materia.
Pero otros son absolutamente absurdos, sin pies ni cabeza. Y cuando lees la solución no hay por donde agarrarla.
Tiene un total de unos 21 o 22 casos de los cuales se salvan quizás tres o cuatro. El resto es pura bazofia.
Es un libro muy malo que presentado como diversos casos en donde la lógica te dará la solución, la verdad es que esta lógica en muchos casos hace agua por todos los lados.
Un libro para olvidar.
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