“El único testigo de eso, siempre sería el viento”
No sé cómo definir esta novela, fuera de que es novela rosa, romance, hombre millonario, chica humilde, los tópicos de siempre, pero hay algo más.
Me niego a definir la novela como las típicas de Vergara, pero ya está, pertenece al género, sí, pero sobresale.
Desde el inicio, la trama promete tener al lector con el alma en vilo. Inicia con una escena sumamente fuerte, explícita, traumática. Vemos hoja tras hoja las realidades opuestas de ambos protagonistas.
Lavinia… ¡Punto para la autora por el nombre! Ella es una jovencita adorable, muy digna e inocente, muy de piel, es imposible no sentirse en la piel de nuestra protagonista, con ese esfuerzo desmedido por surgir, avanzar le cuesta todo: sangre, sudor y lágrimas.
No quiero pecar de fanática, pero sí, me encantó el estilo de la autora, es muy probable que comience a leer todos los próximos libros que saque la autora, ya que promete.
Nick, bueno, nada que hacer, el tipo está jodido. Quiero decir, la novela tiene los tópicos de siempre. Millonario y chica pobre, donde él está roto, ella es su salvación. Al menos Lavinia tiene amor propio y no se siente con “complejo de enfermera” se da su lugar y no juega a cambiar al “pobre rico”.
El final, sí, se pasó de meloso, pero está tan bien descrito y con esa pizca de humor que le otorga la mala suerte de Lavi (porque en serio, nadie puede tener TAN MALA SUERTE como Lavinia).