Siempre a su orilla están los árboles más grandes y los ar bustos mas lozanos; y por mucho que cuide el jardinero, na cen, besando el agua, hierbas locas, tan jugosas, tan frescas con tallos como de cristal, con hojas muy largas que se cur van, majestuosamente, jugando a que son palmas; junto a estas hierbas locas están las violetas; pomposamente, tienden por el suelo su manto de hojarasca, y allí, abrigada, está la flor.
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María de la O Lejárraga y García (1874–1974) fue una escritora y feminista española, más conocida como María Martínez Sierra, pseudónimo que adoptó a partir de los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra, y bajo cuyo nombre escribió gran parte de su obra.
"Tú no sabes lo que es la soledad; ya lo irás aprendiendo aquí, en la paz de la casa; en el silencio se oyen tantas voces que no se habían oído nunca... Y luego hace uno amistades... ¿con quién diras? Consigo mismo. Es cosa extraña; vive uno muchos años, quince o veinte, y no sabe que existe; siempre buscando quién le quiera, siempre pidiendo la amistad leal, el cariño perfecto, cosas que hemos leído o que nos han contado; y los amigos fallan o los cariños mueren. Vienen los días de la pena grande y del desamparo; entonces, cansados de buscar, cerramos los ojos, nos resignamos a la soledad y la soledad huye, porque hemos encontrado el amigo ideal, el alma fiel. Es la nuestra propia, en la que nunca habíamos pensado y que nos había estado esperando siempre, mirándonos gozar, sufrir, sentada a la orilla del camino de nuestra vida: ya la encontrarás."