"Heidegger" significa la irrupción singular de la filosofía en el siglo pero no como una doctrina acerca del ser y sus principios, sino como su pensada destrucción. En consecuencia, y ésta es la idea general que rige el presente libro, no existe tesis alguna de Heidegger, ni siquiera una obra escrita constituida, sino más bien un trayecto que no se deja reducir a enunciado definitivo y que por eso se puede llamar "hermenéutica": el "trayecto Heidegger", siempre en litigio con el significado de metafísica, es indisociable de la lectura de Aristóteles, Kant, Heráclito, Parménides, Nietzsche... o Sófocles, Píndaro y Hölderlin. Arturo Leyte recorre la continuidad de ese camino desde Ser y tiempo hasta los escritos sobre la metafísica, el arte, la técnica, el humanismo y los griegos, contra una imagen mitificada de Heidegger que impide reconocer su propia originalidad contemporánea.
Esperaba más de una monografía sobre Heidegger escrita por uno de sus mejores traductores al castellano que una rapsodia sin un orden claro de temas, exposiciones, aclaraciones de las exposiciones, advertencias contra la malinterpretación de las exposiciones, interpretaciones, matizaciones a las interpretaciones, metáforas de las interpretaciones, etc. A ratos demasiado superficial, a ratos excesivamente detallista, a menudo muy reiterativo y redundante en la escritura.