Lus, Salamdra y Jui siempre han querido vivir una aventura. Desde pequeñas han deseado ser parte de algo más grande e importante. Pero, poco después de su décimo cumpleaños, a Lus le ocurre algo que lo cambia todo y obliga a sus amigas a partir a la aventura sin ella. ¿Volverá todo a ser lo mismo después de separarse?
Mientras leía este breve libro tomé conciencia de que no sería una persona objetiva porque me toca de una forma muy personal, al terminar decidí que no me importaba serlo. Empecé a leer esta historia sin saber nada de ella y siento que en parte eso fue un extra agregado por la sorpresa que me provocó, sin embargo, debo decir algunas cosas. Las flores crecerán sobre mi cuerpo es una historia que duele y emociona, nuestra protagonista es una preadolescente llena de sueños y esperanzas, pero que ve su vida truncada por el malestar físico. Creo que a veces olvidamos que la vida es demasiado corta y que sobrevivir no es vivir, pero es bueno tener estas historias que nos lo recuerdan. A veces uno es simplemente el lector ideal para un libro, recientemente he leído “Indigno de ser Humano” de Osumo Dazai y “Mathilda” de Mary Shelly, y perfectamente podría unir esta historia a ellas, aunque honestamente la pluma de TopoPanda me pareció bastante más poética que las obras nombradas. Creo que con las referencias ya tienen suficientes antecedentes para saber de que va la obra y lo mucho que vale la pena leerla, aunque claro hay que estar bien parado para ello.
La forma en que TopoPanda hila sus frases es hermosa y pausada, envolviendo al lector en una melancolía palpable. El cuento es triste, sensible, duro, pero también hay belleza en esa fragilidad. Me encantó.
4.5 Las flores crecerán sobre mi cuerpo es una historia que no solo se lee, se siente y se vive. Por alguna razón, me conmovió y dolió mucho leer a estas amigas, pero es un dolor bienvenido y sanador.
Catalogaría este libro como un middle grade, con un toque de fantasía y coming of age que tenía la gracia de tener como protagonista a un personaje con una enfermedad crónica que no se especifica en el relato, pero que da cuenta de como el padecer la enfermedad la aleaja de sus amigas, y aunque ellas eventualmente vuelven, la protagonista está muy consciente de que hay aventuras que ella no podrá tener, y pese a eso, encuentra belleza en su propia vida, en su propio entorno, pese al dolor y el cansancio que lleva en el cuerpo. Es bonito y se lee fácilmentw de una sentada. Las ilustraciones eso si se me hicieron algo repetitivas
Me conmovió este relato, las emociones contradictorias por las que transita su protagonista, la atmósfera de ese lugar desconocido y a la vez tan familiar para quienes amamos los cuentos de hadas. Cómo se sienten las estaciones del año, el paso del tiempo y con ello lo que es crecer. La enfermedad, el dolor y la cercanía de la muerte. La amistad y el amor. Voy a seguir leyendo todo lo que escriba Nat Topopanda ❤️.
Una historia narrada de manera lineal, pero sin que eso lo vuelva aburrido, con personajes diversos en un mundo de fantasía que mantiene su verosimilitud. Aborda la muerte, la familia, el amor y la enfermedad. Está bien escrito, es introspectivo, poético, tiene atención al detalle. Me conmovió muchísimo.
Un libro que me tuvo en el limbo de las emociones. Jamás había visto ni leído una representación tan bien hecha del dolor, sin hablar de lo identificado que me sentí. Con unas ilustraciones preciosas Una recomendación a ojos cerrados para sanar y sentir intensamente.
Una historia que alude a la parte más vulnerable de nuestro ser: Nuestra debilidad y deseo de conexión. Esta novela me hizo sentir todo el rato cómo es estar en los zapatos de alguien que sufre de una afección crónica. Se siente como perder un brazo, como sufrir un duelo. No solo verte a ti mismo sufrir y ser menos capaz, sino ver a tus seres queridos sufrir por ti, o verlos seguir adelante sin ti. Ambos son dolorosos: Te sientes una carga, y a la vez abandonado.
Sin embargo, el libro no te hace sentir una tristeza extrema (lo cual no tendría por qué ser malo), sino que te hace sentir una paz extraña. Porque sientes que la protagonista tiene muy aceptado todo lo que le va pasando, a pesar de frustrarse a veces. Se siente como si estuviera narrando algo que ya pasó, y que está en un lugar mejor ahora. La historia fluye como un arroyo tranquilo.
Es una sensación rara empatizar y conectar tanto con un personaje con el que no tengo tanto en común, pues yo no soy una niña de 10-14 años, ni mucho menos sufro de una afección crónica, ni tampoco sé lo que es vivir en un mundo con hadas y de aventuras de fantasía. Aun así, te sumerge totalmente en la experiencia de la protagonista, y en su nueva vida como alguien enfermo.
Sobre las ilustraciones, me parecieron preciosas. El libro no detalla el mundo en el que se ambienta con tanto detalle, y se hace innecesario gracias a las ilustraciones. Son muy coloridas, bellas, como de cuento de hadas. Son tan tranquilas y suaves, que se sienten como una caricia en el alma. Siento que suman mucho a la obra literaria que acompañan.
Respecto del final, siento que no lo entiendo. O quizá no quiero entenderlo. Porque tengo una idea de las cosas que pueden significar, pero ninguna me hace sentir satisfecha. Eso no significa que el final sea malo, significa que por algún motivo estoy teniendo problemas para aceptar que ese sea el final. Diría que es triste, pero a la vez justo. Y esa contradicción, bueno, nunca la había sentido. Me gusta que una obra me haga sentir cosas que nunca había sentido.
Las flores crecerán sobre mi cuerpo - título que, según le autore y para mi sorpresa, no es una referencia al famoso poema de Edvard Munch - es una nouvelle en que su protagonista, aquejada por un dolor inexplicado, ve a sus amigas cumplir con sus sueños mientras ella permanece encerrada en su casa. El relato me pareció tierno y sentido. Creo que, en su contexto fantasioso, funciona muy bien como una metáfora - o un ejercicio de extrañamiento - para la enfermedad crónica. Pienso que el uso del lenguaje y las referencias al coming of age se ajustan súper bien a la edad de su narradora, que es una preadolescente. Pienso, eso sí, que aunque la fantasía funcionaba como telón de fondo más que como foco de la narración, sus artefactos caían en los lugares comunes del género.
Esta historia es preciosa. Es un cuento de hadas contado en primera persona por alguien que ha caído presa de una enfermedad crónica degenerativa y que, a causa de eso, queda excluída de las aventuras que estaba destinada a vivir junto a sus amigues. Tiene un tono íntimo que emociona, y juega con lo que no se dice ni se cuenta, y que, a pesar de ello, puede palparse perfectamente.
También incluye ilustraciones que, sin ser explícitas, buscan representar las historias no vividas a través de ventanas borrosas. Creo que son lindas y aportan a darle forma a eso que no se relató y que solo puede imaginarse tanto por la protagonista como por las otras personas que habitan su pueblo.
Qué libro precioso. Tuve el placer de presentarlo y repito lo que dije en esa ocasión: LFCSMC es una historia que te hará llorar y sonreír a partes iguales. Una historia hecha para leer en solitario o para compartir, llena de matices, de amargura, felicidad, resentimiento, amor y toda una gama de emociones en poquísimas páginas. Las ilustraciones son también maravillosas, haciendo que tanto el texto como las imagenes creen una experiencia de lectura inolvidable.