La relación entre los gitanos y el anarquismo ha sido un objeto de debate por varios motivos. Primero, por la autorrepresentación que algunos autores romaníes hicieron con el fin de dotar a su propia pertenencia étnica de una identidad política. Segundo, por la militancia anarquista entre personas gitanas que, en momentos de radicalización, como la Guerra Civil española, manifestaron que era una elección más. Finalmente, porque con respecto a todo lo anterior, tradicionalmente se ha pensado que las comunidades gitanas no han tenido presencia alguna dentro de las culturas y formas de organización política por decisión propia. Este breve ensayo divulgativo pretende contribuir a la discusión, situando críticamente cada uno de los puntos señalados.
En apenas 70 hojas, Buhigas introduce de forma espectacular no solo el anarquismo, sino el interés y la relación con la política y las organizaciones políticas de muchos gitanos. En estas páginas, aunque se trate de un documento divulgativo y de introducción, subyace una idea fundamental: el pueblo gitano no es una figura de piedra, sólida y homogénea. Siempre se ha leído al pueblo gitano desde la óptica de quien lo interpreta, desde sus prejuicios sociales, ya sea criminalizando o romantizándolo, con una suerte de discriminación positiva o victimización que no deja de ser la otra cara de la moneda.
El pueblo gitano, está inserto en una situación y modelo social concretos, y aunque tenga unas características e identidad propias, no es ajeno a la sociedad actual de clases y por tanto, muchos de sus miembros se ven empujados hacia el campo político, ya sea hacia el burgués, el reformista o el revolucionario.