Siendo el segundo libro que leo de esta trilogía, me deja nuevamente fascinada por el tema.
He comprendido algunos temas que aborda el libro, como la diferencia entre pedofilo y pederasta y la importancia de construir un sistema que apoye tanto a sobrevivientes como a victimarios.
Los testimonios han sido tan crudos como emocionales, de vez en cuando sentía que era una fantasía, una historia de un mundo lejano, para luego recordarme a mi mis que lo que leía eran historias verídicas, que ocurrieron en ese entonces y que están ocurriendo en este momento. Los libros de Saskia siempre me hacen cuestionar el privilegio que he tenido al nacer y crecer en el ambiente que he vivido, (obviamente sin estar exenta del daño) como expandir mi mente del mundo de afuera.
Tal vez la única razón por la que no le doy las 5 estrellas es por la incomodidad creciente que he sentido al leer, (lo cual lo no creo que sea malo, pero es interesante como un relato puede inquietar tanto) y la llama de rabia e impotencia que desencadenaba dentro de mi.
Me gustan las reflexiones que se hacían al finalizar y comenzar cada tema. Y coincido completamente en que la trata, el abuso y corrupcion son temas que debemos de empezar a hablar sin tabos, que la religión debe de dejar de silenciar, pues ha sido un gran factor dentro de nuestra sociedad para que este problema siga y siga creciendo, afecta tanto para las victimas que no se sienten en plena confianza de expresar o denunciar lo que vivieron como con los victimarios que no se animan a recibir ayuda psicológica o de cualquier tipo por miedo al rechazo de una sociedad.
Definitivamente creo que no es un libro para todos, pero a quienes se animen a adentrarse en el les espera un viaje de mucha deconstrucción y cuestionamiento personal.