El humor de Teresa Gareche, la reina de la comedia dramática en TikTok con más de 800.000 seguidores, llega por fin a las librerías.
Cuando me di cuenta de que acababa de cumplir treinta y tres años, de que no me iban a renovar en el curro, de que no conseguiría cumplir mi sueño de ser actriz y de que mi enésimo intento de relación estable se estaba yendo a pique, entendí que mi vida se hundía como el Titanic (lentamente pero sin música de violines).
Y así, con el barco haciendo aguas, no pude evitar «¿Acaso la única opción que me queda es meter en la maleta mi orgullo herido, pillar un BlaBlaCar al pueblo y volver a casa de mis padres?».
Todas pensábamos que los treinta iban a ser maravillosos hasta que te encuentras que nada ha salido como tenías planeado.
Surfea esta gloriosa década con la novela de Teresa Gareche, una historia original y alocada que hará reír a toda una generación.
Quería un libro para desconectar y lo tenía pendiente. Es un libro corto que te deja un buen sabor de boca Mariamar es una chica del norte que vive en Madrid porque quiere ser actriz. Es una chica de un pequeño pueblo. Tiene 33 años y vuelve a casa debido a que se ha quedado sin curro, sin novio sin casa. Y necesita desconectar. El libro empieza por el final :) Y ya no cuento más. Me ha parecido un libro fresco, con el que me he echado unas risas. Yo lo recomiendo
A veces me gusta coger una novela ligera para desconectar. Son libros que, soy consciente, no se leen en busca de profundidad, sino simplemente para pasar un rato ameno e incluso a veces, echarte unas risas, y por norma general los suelo disfrutar, pero me temo que no ha sido así en esta ocasión.
El libro de Teresa Gareche me ha resultado plano en esceso. Si bien es cierto que lo cogí inmediatamente después de terminar la última novela de otra autora que me resultó una auténtica obra maestra en cuanto a la técnica narrativa, y que, lo quieras o no, la comparación es inevitable y esto siempre influye a la hora de juzgar tu siguiente libro, creo que el estilo de la santanderina es excesivamente pobre.
Marimar regresa en un Blablacar a Madrid tras haber pasado un tiempo en el norte del país, donde creció y a donde huyó después de que la despidiesen de un trabajo como acomodadora en un teatro que detestaba y de cortar con su novio, al que llama “novio brócoli” dada su inexpresividad. Durante el trayecto le va contando a la conductora, una mujer policía, y al otro pasajero, un joven alemán, cómo han sido los días que ha pasado refugiándose con su familia.
Estando en su pueblo natal, Marimar se reencuentra con la que era la chica más popular de la clase cuando eran niñas y que a día de hoy es una mujer dependiente que busca casarse con un hombre rico para subsistir. El personaje de Amanda resulta un cliché absurdo y una herramienta obvia de la autora para poner en valor las ideas feministas que en contraposición tiene Marimar. Parece que de niñas, ambas se sintieron atraías la una por la otra, algo que comentan entre ellas estando de compras. La visibilización de las personas LGTBI en la literatura me parece del todo necesaria. El problema es que, cuando lo haces de pasada, dedicando al hecho de que la protagonista y una amiga pudieran ser bisexuales no más de media página, para seguir centrándote todo el resto del libro en actitudes 100% heteronormativas por parte de ambas, entonces la sensación que da es que estás intentando meter la problemática queer con calzador (por mucho que incluyas también en el relato una pareja trans).
También estando en Santader, Marimar tiene la oportunidad de conocer a una estrella del rock. Algo del todo habitual, ¿quién no se ha encontrado a Lenny Kravitz alguna vez surfeando en la playa y le ha ayudado a escapar de una marabunta de fans? Para más inri éste acabará enamorándose de ella y disputándose su amor con #exnoviobrocoli, quien viaja también al pueblo para recuperar a Marimar. Ella terminará por rechazarlos a ambos, en una suerte de final que parece gritar que las mujeres no necesitamos estar en una relación para ser felices, pero que sin embargo parece brindar a las mujeres lo que se supone que ellas desean, que dos hombres, uno de ellos una famosa estrella del rock, se peleen por una. Como diría un amigo, “feminismo de Twitter”. Supongo que en este caso de Instagram. Ocurre lo mismo con las bromas, manidas y reproducidas una y mil veces en la red favorita de los millenials, más todavía si sigues a la autora.
Otro personaje para mí metido con calzador el de Fernanda, la abuela que sabe hacer un directo en Tiktok, tiene miles de seguidores, pero sin embargo lo llama “el Tiktoks”, porque hay que evidenciar que se dedica a algo impropio de su edad. Del todo incoherente.
Marimar reniega además de su familia, a la que encuentra pesada y caótica, sin embargo, la realidad es que tiene unos padres que la quieren y la apoyan. La madre, catequista, resulta ser más moderna de lo que ella siempre ha creído. Marimar la ayuda a preparar una obra de teatro junto a los feligreses, que aunque no sale del todo bien, las une. Durante el transcurso del libro, la mujer decide separarse de su marido, pero como todo en la novela, se resuelve sin mucho esfuerzo. El padre después de años comportándose como un garrulo, sale de su ensimismamiento de golpe y colma a la mujer de atención, quien vuelve con él.
Por si fuera poco, a su vuelta a Madrid, Marimar conoce a la hija de un productor, que le ofrece alojarse en un piso enorme y la posibilidad de hacer una audición. En página y media todos los problemas de Marimar se han resuelto, pero ella no parece haber evolucionado nada.
La problemática millenial no es moco de pavo. Hacemos frente a la precariedad laboral, la imposibilidad de acceso a la vivienda y a prejuicios sociales que aún siguen vigentes, pero que estamos comenzando a cuestionar, con las dificultades que supone ser la primera generación que lo hace. Este tipo de novelas tienen valor porque ayudan a poner sobre el papel nuestra casuística y nos permiten vernos reflejados y sentirnos acogidos en un relato común, sin embargo, comienzan a ser abundantes. Todos sabemos ya que mucho de lo que nos ocurre es adyacente a nuestro momento generacional. Queremos novelas donde los personajes sí, pasen por estas penurias, pero obtengan algo a cambio, crezcan, evolucionen, se encuentren a sí mismos; no libros donde el caballero a lomos del corcel sea sustituido por una pija que esconde su barita mágica dentro de su bolso de Carolina Herrera.
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Me parece un libro que trata de abarcar demasiados temas en pocas páginas y abordar cuestiones profundas desde el humor, lo cual a veces se puede interpretar como banalizacion e incluso invalidacion. No he conseguido empatizar con la protagonista ya que no compartimos hábitos ni filosofía de vida, por lo que considero complejo compartir la visión de una etapa vital.
No voy a mentir. Es una historia muy simple —no significa que tenga nada de malo—, pero es justo lo que necesitaba para desconectar un par de horas y echarme unas risas.
Necesitaba un cambio de género y esta novela ha llegado en el momento perfecto.
El libro se lee rápido. En mi opinion es un poco dificil conectar con el personaje principal, Marimar. Se presenta como una figura egocentrica, inmadura y la verdad medio niñata. Creo q la historia daba para mucho mas, pero no se desarrolló.
Novela ligera y fresca, te hace pasar un rato ameno sin entrar en profundidad en ningún tema trascendental. Es la novela perfecta para leer desde la playa o en vacaciones
La novela está bien redactada, con varios momentos ingeniosos, alguno que hace reir, escenas a veces visuales y personajes a ratos excéntricos.
Sin embargo, da la impresión de que faltan pasajes que den sentido a la evolución tanto de la protagonista como de quienes la rodean, parece que es todo un poco porque sí, contado en elipsis, de pasada, sin entretenerse ni profundizar en los detalles importantes. Necesita más páginas y escenas.
En conjunto, quizá en parte por su brevedad, se lee muy bien, con agrado, alguna sonrisa, y poco más. Hay potencial.
Novela que cae en mis manos buscando alternativas en la biblioteca, leí la sinopsis trasera y me llamó la atención, al autora, una tiktoker ya entrada en años que podría narrar “su paso” a la madurez con sus dudas y sus equivocaciones. Un libro para no pensar mucho y así fue.
Una mujer pasados los 30 que rompe con su monotonía madrileña, al perder novio, casa y curro, decide retornar al pequeño pueblo norteño de sus orígenes y todo lo que ello remueve a nivel personal.
Una historia de generaciones, de amistades olvidadas, de sueños incumplidos, de autoconocimiento, de autodescubrimiento, ambientados en un entorno cercano para los que tenemos pueblo.
Una lectura entretenida, ágil y que puede ayudar a desconectar.