El viaje de Valentina hacia la ciudad de Rosario se escribe con la tinta de la adrenalina. La vemos arriesgar todo lo que conoce: su casa, su salud, su paz. Pero también sabemos que tiene muy claro lo que pide a cambio y a lo largo de la novela logramos acompañarla en los altibajos emocionales y en sus búsquedas siempre al límite.
Diario de Rosario, la primera novela de Paloma Fabrykant, es una obra valiente que expone su pasión por el periodismo y su pelea por entender un territorio complejo, con más discursos que contactos visuales.
"En Buenos Aires un dealer se puede tirotear con otro adentro de una villa, pero no trasciende del barrio. Acá los tipos están arraigados de otra manera, los hilos llegan arriba de todo. El Estado nacional no se quiere meter. Manda fuerzas federales como Prefectura y Gendarmería, pero al toque que llegan se corrompen. Rosario necesita otro tipo de liderazgo, alguien que la conozca a fondo, que esté dispuesto a ordenarla, que meta presos a los narcos y cuide a las fuerzas."
Fabrykant nos tira por la cabeza un relato en primera persona directo, crudo y visceral sobre la narcodelincuencia rosarina. Una historia sobre el lado B del lado B.
Leer a Paloma es entrar en un mundo de narcos, policías, drogas, peleas y sexo que pocos conocen. Es viajar a las zonas más peligrosas de Rosario y sufrir con la vida de la protagonista. Lectura corta, directa, explícita, original y entretenida.