Country Music es el sucesor de La vida espiritual de las hormigas, poemario anterior del autor. Desde la primera de sus epígrafes anuncia su búsqueda e intención: las pequeñas vidas, las pequeñas cosas, la atención devota de lo ínfimo y fugaz que, no obstante, es capaz de convertirse en perdurable en el interior de ciertas almas. Por primera vez, Trevizo ensaya la elaboración de una poética, narrada aquí a través de la historia del discípulo y el maestro, con dos poemas (Prólogo y Epílogo), que enmarcan el total del volumen, a la vez abrazándolo y definiéndolo.
Siempre he pensado que la poesía no es lo mío, que no se apreciarla y que no la entiendo. Pero esto me agarró desprevenida y me demostró que un libro puede llegarte al corazón sin que seas su lector ideal.
Nunca me ha gustado la poesía (o eso pensaba), menos la que relata sentimientos felices, nunca he logrado comprenderla o verme reflejada en ella, pero este libro me sacó varias sonrisas y me conmovió hasta las lágrimas. Pequeñas cosas cotidianas como "el señor de la basura", se pueden ver con una belleza diferente. Definitivamente hay que prestarle atención y tiempo, no se lee en una sentada, pero es bellísimo y lo llevaré en mi corazón.
Es un libro maravilloso. Repleto de hermosas imágenes, versos emocionantes e irrefutables verdades. Trevizo da, muchas mas de dos veces al día, “con ese verso memorable, la palabra precisa y cegadora”… Country Music será uno de esos libros que no llegan al librero, sino que permanece en la mesa de noche, a la mano, para volver a él como “dulce abeja en el aire de su asombro, zumbando al rededor de los fugaces pétalos del mundo”.
Me considero neófita en este tipo de literatura que es la poesía, y por esas mismas razones agradezco haber leído este libro, la literatura no se lee sino que se siente, y varios poemas los sentí realmente
No es un libro para leer en una sentada, aunque tenga poemas cortos, son precisamente los que más necesitan ser analizados, entendidos y sentidos. Me gustó mucho este poemario, no es el primero que leo, pero si de los primeros que en verdad disfruto. Me encantó el poema de La Mosca, ya que justo lo leí después de matar un par de ellas, la vida es tan efímera y más para los insectos.
no de los libros irrenunciables en la Feria de Libro de Chihuahua fue este poemario de Édgar Trevizo. Sorprende que el autor sea también el editor y el traductor de una de las partes del libro. Sobra decir que las tres labores fueron realizadas de manera impecable y exquisita. El libro se llama Country Music (Medusa editores, 2023), pero si bien hay melodía, silencios y alguna alusión a la guitarra y las canciones, la gran protagonista de esta obra es la luz. La voz de la amada se pinta de azul y los trinos de los pájaros son presentados como “verde luz”. Me imagino al poeta como un pintor impresionista de la era digital, buscando el nuevo sentido de la iluminación, de los colores y de las sombras. Desde el prólogo lo advierte: la mayor enseñanza del maestro para su discípulo es la definición de la poesía encontrada en tres limoneros que, en sus “frías constelaciones amarillas”, han podido “…transformar la luz del sol / en luz del sol”. Y, por cierto, el tono del yo poético parece el del discípulo que se inclina ante la sabiduría de sus maestros, el que se deja enseñar, el que camina con modestia y no habla a grandes voces. El contemplador humilde cree en la belleza y se asombra ante ella desde las cosas minúsculas, que son poderosas, como los “prodigiosos miligramos” de Pellicer. El poemario es un evidente homenaje a esos maestros, que traduce e interpreta en la tercera parte de las cinco que forman el libro. Muestra también una adhesión absoluta a la poesía oriental, a su filosofía, a la percepción de los cambios de la naturaleza con el paso de las estaciones, a los frutos, a las flores, a sus destellos. La poesía de Trevizo brilla en su transparencia. A través de ella se mira la presencia de esa alma pequeña y frágil, atónita ante el mundo, que desea atrapar la luz aunque sea en el sol tímido del invierno o en la “escarcha en el sueño del cerezo”.
Funciona más como un libro de prosa, lo cual de cierta manera, podría justificar el exceso de narrativa, la falta de ritmo, la estructura de los textos y esta “innovación” que se está aplicando actualmente en la poesía.