Me estreno leyendo a la autora con Caverna y se me queda una sensación agridulce. La mezcla de géneros no ha terminado de convencerme del todo.
La ambientación rural me ha gustado mucho. Todo lo que tiene que ver con creencias religiosas antiguas al más puro estilo de la quema de brujas en la hoguera me llama muchísimo. Es un escenario que tiene todos los ingredientes para captar mi atención. Cumbreras, que es el pueblo donde se desarrolla toda nuestra historia, desde hace casi un año tiene una densa niebla que los visita a intervalos cada vez más regulares de tiempo. Con la niebla viene algo más, los moradores como ellos los llaman. Y para más inri junto a la niebla apareció Peggy Lancaster. Los habitantes de Cumbreras han sumado dos más dos y han empezado a considerar que las casualidades no existen.
Cuando la niebla hace acto de presencia lo más sensato y prudente es encerrarte en casa y esperar a que pase. Es mejor no hacerse el héroe ni el valiente porque como dije, hay seres que la acompañan y no vienen precisamete con buenas intenciones. Una vez pasado el peligro se inicia el rito del hierro, que tendrás que leer la novela para descubrir de qué se trata.
No quiero contar mucho más para no desvelar el pastel. Lo que si puedo decir, es que me ha gustado mucho más la parte que hace referencia al pueblo, sus creencias y costumbres que las partes en las que se iba desarrollando la trama, con esa mezcla de dos géneros que no terminó de convencerme. Otro aspecto que no me cuadró del todo hace referencia a esos moradores y habitantes de la niebla. Me dió la sensación de que no terminaba de encajar del todo en lo que se quería contar, por supuesto esto es sólo una apreciación mía y va en gusto personal.
No obstante es una lectura muy entretenida ideal para estos dias de manta y sofá.