El comisario Habib y el inspector Sosso, miembros de la Brigada Criminal de la policía de Mali, son enviados al corazón del País Dogón para investigar una serie de muertes misteriosas. Los dogones, conocidos por su apego a las tradiciones, viven al margen de las autoridades oficiales del Estado. En una de las aldeas, tres jóvenes han muerto tras caer de un acantilado. Los dos detectives tratan de esclarecer lo sucedido conversando con testigos cuya visión del mundo está arraigada en una tradición milenaria. La población guarda un silencio obstinado al respecto. En un debate entre lo racional y lo irracional, los policías deberán comprender el móvil de unos asesinatos tras los que se esconden motivaciones económicas, políticas e históricas. Con el sentido del humor y el humanismo que le caracterizan, Moussa Konaté se adentra en las entrañas de la cultura maliense para cuestionar la universalidad de conceptos como la familia, el honor o la justicia.
Ha sido un sorpresón descubrir la escritura de este desaparecido autor maliense y una pena que no haya casi nada traducido de su obra...me ha dejado mono de más.
Me ha parecido una novela negra al uso de la vieja escuela, diría incluso que me ha recordado mucho a las del comisario Maigret. Novelas en las que no importa tanto el hecho como las causas que han llevado a ello.
Fascinante la ambientación que se da, casi se podría decir que es un estudio etnológico del pueblo protagonista de la novela. En serio, me ha gustado muchísimo. Aunque no busquéis novela tipo thriller...esta es una historia de las que aunque a mí me encantan, soy consciente de que a otros lectores puede aburrir por carecer de giros imprevistos y sensación de enganche lector.
"¿Os habéis planteado que estáis colocando estructuras nuevas sobre estructuras antiguas, anulando las segundas? ¿Habéis pensado por un solo instante que creáis más problemas de los que resolvéis? ¿Qué imponéis brutalmente otra cultura, otro tipo de comportamiento, en una civilización milenaria?"
Contras: es una novela escrita de una manera muy africana y a veces se hace difícil de leer. Demasiado lenta pero tiene sentido, porque cada palabra cuenta. Es corta y al mismo tiempo tardas en leerla. La escritura es rara de narices. Al primer cuarto del libro ya sabes quién es el asesino, pero luego hay un pequeño giro muy africano.
Pros: no es el libro de mi vida pero me ha gustado. Las ultimas páginas han resonado con fuerza y la respuesta del inspector ha sido muy certera. Es un muy buen comienzo de lectura de autores africanos y me ha hecho interesarme por los Dogones. La manera de crear el ambiente es muy amable y hace que el resultado final cobre sentido, incluso aunque para los occidentales no lo tenga.
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Fantástico. Novela negra, con mucha intriga, desarrollada en el País Dogon. Una excusa para contraponer dos concepciones del mundo. Para estudiar los conflictos entre modernidad y tradición. Y cómo la primera, sin no tiene en cuenta a la segunda, entra como elefante en cacharrería y crea problemas que antes no existían y destruye todo, pero no la concepción del mundo que está arraigada en lo más profundo del ser humano.
Novela negra que enfrenta dos mundos paralelos: la sociedad de una cultura milenaria y el Estado moderno de Mali. Dos policías, el entrañable comisario Habib y el inspector Habib reciben el encargo del Ministerio de Interior de investigar unos crímenes misteriosos en el País Dogón, un pueblo admirado y temido al mismo tiempo por el resto de la población. Los policías tratan de resolver numerosos interrogantes y enigmas en un territorio que desconocen. Y en el transcurso de su periplo, contarán con sentido del humor los intereses de toda suerte que se esconden tras los asesinatos. Un obra fabulosa, que nos abre los ojos a la diversidad cultural de Mali.