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La publicación en 1959 de Un palacio en la Ciudad de los Dioses supuso una verdadera revelación sobre el sentido ético y estético que animaba a esa ciudad prodigiosa, esa Ciudad de los Dioses que es Teotihuacán. Fundado en rigurosas interpretaciones de campo, el libro no sólo expone la crónica de un descubrimiento apasionante sino que aspira a reconstruir el espacio simbólico y mental en torno al cual gravitaba esa prodigiosa urbanización cuya memoria cautivó la imaginación de los pueblos y las culturas que le sucedieron. El rigor obstinado de Laurette Séjourné la llevó a afirmar que “en ese centro se encuentra la más antigua expresión hasta hoy del culto de Quetzalcóatl, profeta americano cuya significación espiritual es comparable a la del Cristo o el Buda”. Más allá de estas afirmaciones que las investigaciones posteriores matizan en el detalle para confirmar en el conjunto, la obra de Laurette Séjourné reconstruye palmo a palmo los usos que ordenaron uno de los más altos modelos de la arquitectura prehispánica y universal al tiempo que dibujan el rostro de esos misteriosos artesanos sacerdotes congregados en torno a la figura, entreverada de mito e historia, del ubicuo y axial Quetzalcóatl.
Un palacio en la Ciudad de los Dioses es a la vez una obra modelo, un libro inspirado en la lectura arqueológica de los códices que es también a su vez un códice, un palacio del saber histórico y arqueológico y una obra que sigue siendo referencia ineludible a más de cuatro décadas de su publicación. Un palacio en la Ciudad de los Dioses es una de las obras centrales en el itinerario intelectual de la autora de Pensamiento y religión en el México antiguo y El universo de Quetzalcóatl.
Discípula directa de Alfonso Caso, Ignacio Bernal y Alberto Cruz, participante en las diversas exploraciones realizadas en Monte Albán, Palenque y en particular Teotihuacán, la autora –según ha escrito María Zambrano– es dueña de ese “género de mirada que felizmente capta y hace visible un trozo de ‘realidad’, no solamente remota sino un tanto sumergida; un trozo de esas Atlántidas, pues que muchas son, sumergidas por una cultura o por varias, como en este caso, que han ido ocultándolas, haciendo imposible que aparezcan”.
Esta rara capacidad para traer a la luz lo soterrado y oculto, para hacer aparecer a la vez los monumentos y su sentido en cuanto documento del vivir americano es, sin duda, una de las más apreciables virtudes de este libro en torno al cual se pueden dar cita los hombres del México antiguo con los de hoy.
Los dibujos, las fotografías, los croquis y las ilustraciones de Abel Mendoza H. contribuyeron a hacer de esta investigación una obra memorable.
171 pages, Hardcover
First published January 1, 1959