En menos de cien sensuales páginas, Ana María del Río (Santiago, 1948) presenta a la Sra. K. Uno de los modelos más tradicionales de dueña de casa que se puede encontrar en el mercado, en la feria, el mall y ahora, seguramente, también se puede conseguir por internet usando Google y alguna tarjeta de crédito. La Sra. K., indiscutible prima de la Sra. Juanita, vive prisionera entre barrotes, entre colaciones, entre corbatas inexistentes y camisas por planchar. Despojada de sueños y motivaciones deambula por el barrio haciendo las compras, pagando las cuentas, siendo completamente transparente, siendo la dueña de casa modelo, esa que tiene la ropa lavada y la cama matrimonial, "que sólo parecía matrimonial cuando su marido no estaba", hecha antes de las doce del día.
Súbitamente, gracias a un campamento de invierno y a una Convención, se ve liberada de hijos y marido, se encuentra sola en una casa a la que pareciera sobrarle habitaciones, por donde se deslizan presencias incorpóreas y en la que el espejo del baño insiste en devolverle su imagen.
Siete días de la señora K., novela según Seix Barral, nouvelle desde mi punto de vista, se perfila como un relato indispensable para ingresar a la narrativa chilena actual. Propone una ruptura en el rol de la mujer, generalmente vista como madre o puta, santa o bruja, otorgándole la capacidad de decidir con respecto a su propia vida y a su propia piel. El lector asiste a la travesía de la Sra. K.; desde su cuerpo de corcho que no sabe bailar, ese cuerpo atrapado por el calzón-faja que la transforma en "un cilindro perfecto", cruzando por el re-despertar de sus sentidos, el reconocer su propia imagen, hasta encontrar a una nueva Sra. K., dueña de sí misma, de sus movimientos, de sus palabras y de lo que construye con ellas.
Ana María del Río (Santiago de Chile, 1948) es una profesora de literatura, escritora feminista y novelista chilena adscrita a la nueva narrativa chilena de los noventa post-dictadura.
Realizó estudios de literatura en la Universidad Católica de Chile y especializaciones en las universidades de Rice y Pittsburg. Su producción se ha publicado tanto en Chile como en España, Argentina y Estados Unidos.
Debutó en el ámbito literario con su libro Entreparéntesis en 1985, mientras que un año después, lanza su primera novela con el título Óxido de Carmen, que abordaría la subjetividad femenina imperante en la literatura femenina latinoamericana de la década de 1980 observable también en Alessandra Luiselli, María Luisa Puga, Elena Poniatowska y Carmen Boullosa; con este trabajo, Ana María del Río se alzaría con el Premio María Luisa Bombal.
Este libro circulaba por mi casa durante mi adolescencia, y cuando lo pesqué, mis papás me retaron, que era "indecente" y etcétera (y eso que lo compraron ellos, jaja). Al final, en un acto de apertura y de elegancia y quizá de aceptación hacia el hecho de que estaba creciendo, me dejaron leerlo. Me dijeron "bueno, ya", y el libro en mi regazo. Yo creo que además supieron que, mientras más me lo prohibieran, con más seguridad lo iba a leer.
Y RESULTA QUE ME ABURRÍ.
Por supuesto, nunca lo dije. No quería que pensaran que era demasiado chica como para "entender" esas cosas. Jajaja. Lo abandoné en secreto.
Según recuerdo, era... parqueado. La señora no hallaba qué hacer con su vida. Todo lo que inventaba parecía artificial. Además, hubo cosas que me chocaron mucho. Llegué a pensar que había un error, pero aún así, con todo lo pintoresco que puede ser, en especial para un adolescente, me causó somnolencia. No me sentí en absoluto identificada con ningún aspecto, y eso que era alguien con mucha curiosidad.
No sé, tal vez era cierto que era muy chica, y tal vez hoy debiera releerlo, pero... si no me causó mayor impacto en esa edad donde estos libros medio hot (se supone) son TAN grito y plata,... dudo que lo haga ahora.
Se dice que es un libro feminista y lo es, pero más que eso, Siete días es una novela para ambos sexos, un texto imprescindible para conversar con la pareja y con los amigos; para analizar lo que se sigue normalizando en muchos hogares; para tomar consciencia de la importancia de finalizar con cualquier práctica que ponga en riesgo la libertad y crecimiento de otro ser humano.
No conecté con la señora K. Quedaron cosas inconclusas y que simplemente me dejó con mas dudas que respuestas. Lo único que me alegró de este relato, es que al menos la señora K logró conectarse consigo misma, se dió cuenta que no había nada de malo en ella, que no era de corcho y sin pasión. A veces en poco tiempo y de manera simple nos damos cuenta de lo que en verdad valemos, al menos ella lo logró a tiempo.
Erotismo femenino del más puro y bueno. El renacer de la señora K, que descubre su sensualidad reprimida durante años, en una semana de libertad (cuando el marido se va "en viaje de negocios" y los niños de campamento). Sometida diariamente al rol de dueña de casa y mamá, sin mundo propio y asumiendo ser nada más que "un corcho", al decir del marido, descubre en esa semana que ella es un ser vivo, lleno de pasión. Buenísima descripción del cómo descubre sus rodillas,sus axilas,pezones y finalmente los genitales, con todo lo que ese descubrimiento implica. Nos queda la pregunta final de qué hará cuando vuelva a su realidad y si será capaz de defender lo ya logrado.