Japón, 1331. Tras dos intentos de invasión mongola, la nación decide instaurar un estado militar permanente. Hasta ese momento la máxima autoridad política y espiritual era el emperador, pero ahora los poderosos samuráis le han relegado a un segundo plano.
El emperador Go-Daigo planea continuar con los intentos de sus antecesores por deponer al shōgun y restablecer el antiguo orden social. Para ello debe reclutar de entre los nuevos y poderosos terratenientes provinciales a aquellos que estén dispuestos a luchar por él.
Un niño oculto, dotado de unos poderes que aún no comprende, se verá arrastrado por los acontecimientos hacia el mundo convulso de los hombres y los espíritus. Un viaje enigmático que le mostrará las costumbres y los ritos del Japón de la era Kamakura, la consolidación del zen japonés, le llevará por las recónditas montañas donde viven los antiguos maestros espirituales y le revelará al asesino más famoso de la historia: el ninja.
Pero además de una apasionante aventura histórica, existe otro libro dentro de esta novela, una conmovedora guía hacia el despertar, porque todo lo que necesitamos ya está dentro de nosotros…
Mi relación con este libro es curiosa. Hace años, ojeando las estanterías de novedades de El Corte Inglés, me topé de pronto con la portada de esta novela y claro, como fan de la historia japonesa, rápidamente llamó mi atención. El caso es que me puse a leer y, al cabo de un rato, resulta que había perdido completamente la percepción del tiempo. Leer los primeros capítulos me había trasladado automáticamente a un mundo que era ajeno al mío y lo había conseguido casi a través de un realismo mágico imperceptible.
Dejé el libro y seguí con mi vida, pero algún tipo de poso me debió dejar porque nunca llegué a olvidarlo del todo. Total que años después vuelve a venir a mi mente y decido que es buen momento para comprarlo. Por desgracia, me encuentro con que está totalmente descatalogado y es difícil acceder a él pero, husmeando por Internet, doy con él en una librería de Valencia. Así que lo compro, llega a casa y me pongo con él.
¿Me produce las mismas sensaciones que en 2013? No, eso es imposible porque yo y mi relación con la lectura han cambiado mucho. Pero, ¿es un buen libro? Sí, pero no por cuestiones más o menos habituales.
He visto algunos problemas clásicos como faltas de ortografía, una exposición de hechos desmedida, cambios de ritmos extraños y algunas otras cuestiones que me han hecho levantar la ceja. Sin embargo, esta obra tiene, por decirlo poéticamente, alma. No es una obra escrita en base a clichés, buscando ser el nuevo Ken Follet o entrar en el Premio Planeta. Confío en el autor cuando dijo que esto lo escribió para sí mismo y con el único fin de escribirlo. Y confío en él porque he visto esa intención en todas y cada una de las palabras que compone este libro, y eso sí que me ha sorprendido. He leído algo de literatura japonesa y Sergio Vega sabe captar un ritmo tan diferente al nuestro como es el japonés atrapando su esencia y mostrándonos, por qué no decirlo, un estilo muy zen en toda la historia. Se nota que hay cariño detrás, que se preocupa por sus personajes y por la construcción del mundo que plantea. Me gusta que cambie los estilos de primera a tercera persona y que se moleste en que nos aprendamos toda una serie de términos importantes (que van en un glosario detrás) sin ponérselo fácil al lector. Una vez que entré en el ritmo que Sergio me propuso, las horas volvieron a volar, sus personajes me volvieron a preocupar y creo que he salido un poquito más sabio después de su lectura. Lo mejor es que es solo la primera parte de una trilogía (aunque Sergio lo concibió todo como un único libro).
La edición de Quaterni está muy cuidada y solo lamento que sea complicado de conseguir. En definitiva, creo que es un libro que tiene un "algo" que, personalmente, calificaría como honestidad. Lo único que le pido a una lectura es que me deje algún tipo de poso y esta, sin duda, lo ha logrado.
No es una novela perfecta, pero lo que ha hecho Sergio Vega es verdaderamente especial. Ha logrado tomar una cultura, que no es la suya, y mostrarla completa, con todas sus aristas. El trabajo de documentación es excelso, pero también la presentación del mismo, generando una inmersión que las novelas históricas no siempre alcanzan. Los personajes son interesantes y bien logrados en general. Faltaría que un japonés lo confirme, pero me parece que alcanzó un alto grado de japoneidad. También es relevante porque trata de un período distinto al usual en la novela histórica de Japón. Se aleja del Sengoku o Gran Pacificación, e incursiona en el final del shogunato Kamakura, al inicio del período Muromachi. La verdad es que Sergio Vega escribe muy ameno y me tiene enganchado para el cierre de su "trilogía" (que no es más que un libro largo partido en tres). Ya tengo aquí La nube rasgada y El dragón y el crisantemo. Muy recomendado si eres fan o estás interesado en la cultura japonesa y si te gusta la novela histórica.
Muchos sentimientos encontrados con esta novela, aunque he de decir que, pese a todo, me ha encantado. Ha sido una lectura extraña porque en ocasiones tenía la sensación de estar leyendo un tratado de historia o de filosofía más que una obra de ficción. De hecho, ocurre que, especialmente la primera mitad, es un despliegue de conocimientos históricos y socioculturales del Japón de la época, y me ha dejado con la sensación de que la trama quedaba relegada a un segundo plano. Pienso que es tal la fascinación que el autor siente por Japón (por esta época en concreto) que ha querido condensar todo su conocimiento en una obra, convirtiéndola más en un estudio sociocultural extremadamente idealizado que en una novela histórica. Aún así, creo que la prosa está muy cuidada, aunque hay deslices que podrían haberse pulido con una revisión extra. Es prolijo en descripciones, lo cual puede ser un arma de doble filo dependiendo del lector, pero a mí me ha gustado mucho. La trama es buena y fácil de seguir, aunque el exceso de terminología en el idioma original ralentiza la lectura para quien no esté familiarizado con el marco sociohistórico en el que se desarrolla la historia, al tener que echar mano continuamente del glosario que adjunta al final. Los personajes resultan atractivos, pero algunos de ellos carecen de verosimilitud, Danjuro y especialmente el niño, y creo que esto es precisamente fruto de una idealización exacerbada de las maneras y costumbres de la época. De todas formas, creo que es una obra muy buena en términos generales, con un trabajazo ingente del autor a sus espaldas y que he disfrutado de principio a fin. Ahora a por la segunda parte.
Pues tengo sentimientos muy contradictorios con esta novela.
Esta bien escrita, bien planteada y muy bien documentada. De hecho lo mejor de esta novela es la documentación. Tanto que a veces parece más un tratado de cultura japonesa más que una novela.
Hay veces en que el autor se recrea demasiado con una escena de la ceremonia del té, explicando cada movimiento y paso. O la cantidad de vocabulario (que sí, que hay un glosario al final, pero corta mucho la lectura cada 10 segundos pasar al final) japonés que encontramos, para cada pieza de vestido, armadura o armas.
El argumento está muy desdibujado hasta la página 200, y cuesta mucho entrar en los personajes.
Además hay ciertos fallos de coherencia, como por ejemplo referirse a una sala como "garaje" (estamos en el año 1333 en un japón feudal), o como el niño protagonista está subido a un pino y en la página siguiente cambia de árbol.
Además hay algunas faltas de ortografía pero poca cosa.
La historia es muy original y interesante, los personajes una vez te metes en ellos dan mucho de si mismos. Los escenarios son muy hermosos y están descritos con mucho cuidado. A veces esto dificulta la lectura pues al principio del libro, el lenguaje se recarga un poco pero después se suaviza, o eso o me acostumbré a su modo de relatar.
Uno de los peores libros que he tenido la desgracia de leer. Sinceramente no se ni que he leído, a veces parecían las memorias de un niño con ciertos poderes místicos y de pronto parecía una historia de samuráis narrada de una forma completamente distinta. Apenas hay personajes, los diálogos son artificiales e irreales (lo de los diálogos de una niña de 8 años hablando como una cultivada adulta ya lo dejamos para otro día) y no hay ningún tipo de correlación o temática que una a todos los personajes.
Al autor se le llena mucho la boca hablando del "karma" pero de que karma estas hablando hijo mio si cada capitulo me saltas a un personaje distinto y no tengo ni puta idea de lo que esta pasando y más si me cambias de una narración en primera persona a otra en tercera persona omnisciente metiéndote en la mente de cada uno de los personajes que hablan. Es un sinsentido narrativo que abusa de las florituras a la hora de escribir para simular un ambiente "elitista", del cual dudo mucho que los buchis y samuráis de la época hicieran gala.
Y por si fuera poco literalmente hechos y conocimientos que el escritor da a conocer a ciertos personajes convenientemente los hace olvidar para cuestionar a otros y obtener respuestas y así meterte una párrafo de información sin más cuando se supone que ese personaje ya sabe de lo que habla. En concreto el protagonista principal (yo no se si es principal o que, la verdad) comenta que no sabe quien es Buda cuando dos capítulos antes menciona explícitamente una figura de Buda en su casa.
En fin, no recomiendo a nadie este libro, lo único bueno que puedo sacar de él es que se nota que el autor ha estudiado sobre el Japón feudal y todas sus costumbres. Casi casi como un artículo de Wikipedia.
Con mucha claridad el auto te lleva a vivir y disfrutar la historia del antiguo Japón a través de sus Guerreros, políticos y personas de la vida diaria.. es embriagante la historia, arranco inmediatamente con el 2do tomo.