Xueqin Cao (Chinese: 曹雪芹; pinyin: Cáo Xuěqín; Wade–Giles: Ts'ao Hsueh-ch'in, 1715 or 1724 — 1763 or 1764) was the pseudonym of a Qing Dynasty Chinese writer, best known as the author of Dream of the Red Chamber, one of the Four Great Classical Novels of Chinese literature. It has been suggested that his given name was Zhan Cao (曹霑) and his courtesy name is Mengruan (夢阮; 梦阮; literally "Dream about Ruan" or "Dream of Ruan")[...]
Por desgracia, es bien sabido que Cao Xuqein murió antes de completar su obra maestra, específicamente en el Capítulo LXXX. La tarea de concluir Sueño en el Pabellón Rojo recayó en Cheng Weiyuan y Gao E –tengo entendido que éste último es a quién le debemos las secciones que fueron traducidas increíblemente al español por Zhao Zhenjiang y José Antonio García Sánchez–, y aunque es admirable la manera en que imita el estilo del autor original, Gao E no supera la magnificencia con la que Xueqin narra los primeros ochenta capítulos de la novela.
Para empezar, la poesía se pierde por completo. Todo el Sueño en el Pabellón Rojo cuenta con pasajes y poemas escritos en una manera increíble; hay frases que describen situaciones cotidianas, emociones o descripciones de los protagonistas que muy pocas veces se van a encontrar en otro trabajo literario. Como mencioné con anterioridad, la labor de las mujeres nobles en China era pasar el tiempo mientras esperaban su matrimonio, y si bien no era aceptable que mostraran sus dotes intelectuales, los poemas que escriben las protagonistas de la novela pueden arrasar con cualquier poeta occidental (moderno o contemporáneo). A partir de los capítulos escritos por Gao E la poesía está presente, pero ya no forma parte de la obra misma. Se convierte solo en un recurso al que acuden los personajes, y al que el escritor se refiere en pocas ocasiones –tal vez porque no dominaba la poesía de la misma manera que el autor original.
El mundo misterioso y secreto de mujeres que se había construido, y del que Xueqin, al igual que el protagonista Jia Baoyu, fueron parte, también desaparece. La presencia masculina es más fuerte en el final de la obra, y es un revoltijo al cual incluso el autor hace referencia: los aposentos interiores se confunden con los exteriores, los de arriba con los de abajo; resulta imposible seguir el hilo. Lo mejor es dejarse llevar, y cuando uno menos se lo espera ya está por terminar la novela.
Pero por desgracia, aquí viene otro recurso que sentí muy forzado: las muertes consecutivas de la mayoría de los personajes principales y el final feliz.
Desde los primeros capítulos Xueqin tenía previsto que su obra fuera un homenaje –con tintes de tragedia– hacia las jóvenes que conoció en su vida. Como dije al principio, desafortunadamente su muerte nos privó de los finales que había planeado para sus protagonistas, y moriremos en la incertidumbre al no poder conocer lo que el destino tenía deparado para la conclusión de Sueño en el Pabellón Rojo. En el clímax de la historia Gao E se limita a alejar a la buena fortuna del Clan Jia, al mismo tiempo que va eliminando a todas las mujeres principales, para así poder ir cerrando historias. (Si un escritor lee esto, solo debo decir que es una pésima forma de terminar un trabajo. Estoy consciente que son 120 capítulos, y podían haber sido más, pero el matar a todos de un momento a otro ni siquiera sirve bien en Hamlet.)
Lo mismo sucede con algunos personajes que interesan desde el principio, y al final son reducidos a nada: Xifeng, el mismo Baoyu, y la trágica Baochai –que sinceramente se merecía un mejor final.
Sí, admito que estoy criticando el final de alguien que no me va a leer y murió hace doscientos años, pero creo que también es una advertencia para quien se disponga a leer toda esta obra. (Es un libro que creo que todo amante y profesionista de las letras debe leer. En un futuro tal vez recurra a una versión abreviada, o solo a diversos pasajes que me cautivaron, atraparon y volvieron parte de la trama.)
Ahora, lo hermoso es todo el retrato de una sociedad en decadencia, y como se refleja a partir de una sola familia compuesta por muchísimas personas. Aún no puedo creer que haya habido un tiempo o un sitio en el mundo en el que la vida hubiera sido similar a un sueño; porque al leer todo eso no puedes creer que haya existido tanta opulencia, derroche y buenas costumbres.
Otra cosa que agradezco, es que si bien Xueqin y Gao E intentan ser moralistas, al final del día terminan reafirmando que Sueño en el Pabellón Rojo es meramente ficción. No debe tomarse tan a pecho, y es solo un libro cuyo único fin es entretener. (Algo que deberíamos aprender cuando se intenta cancelar obras escandalosas.) Tal vez por eso hay ciertas enseñanzas y doctrinas budistas y taoístas, pero no se hace mucho hincapié en ello mas que en lo referente a la verdad y la ficción (tema súper recurrente desde el inicio de la obra). Finalmente, el libro cierra de una manera tan hermosa, que incluso creo encarna y resume toda la esencia del libro:
Habla de dolor y de amargura, más triste aún por sus vanas palabras. De principio a fin, es todo un sueño, pero riamos de la locura de los hombres.
En el volumen 1 decían algo así como "Hasta los festines más suntuosos tienen su final". Bien, pues el volumen 2 resume eso a la perfección (plasma muy bien esa sensación de decadencia de las 2 mansiones). La historia es un 10 como la copa de un pino, si bien esta edición tiene aspectos que no me han gustado, como los spoiler que hacen en las notas o los mini-prólogos de cada capítulo, que te destripan un montón de cosas. Tiene esa prosa con tanta floritura tan característica de la literatura china (que me encanta); Es casi como estar leyendo poesía. Además, me gustaron mucho esos toques de "realismo mágico" que tenía a veces la novela.
Tengo la sensación de que quien ha hecho la sinopsis no se ha leído el libro, porque si bien la historia de Baoyu y Daiyu es una de las tramas principales, en mi opinión el protagonismo es de las 4 familias al completo (protagonismo "coral" creo que se llama), no sólo de ellos 2 .
En fin que si bien tiene algunos aspectos que encuentro mejorables (más relativos a la edición que a la propia historia), tengo que decir que ha sido toda una aventura leerme esta novela y que ha sido de lo mejor que he leído en muchísimo tiempo. La recomiendo 100%.
Review on Spanish. El final me pareció anticlimático después de tantas desgracias, me queda la duda de si saldría de la pluma de Cao Xueqin. Hasta este punto, la historia tenía un acertado sentido cíclico costumbrista de China. Tras la opulencia, viene la degradación. Y cómo los protagonistas femeninos exaltados desde el principio por el ánimo benévolo del autor se enfrentaban a este cambio de fortuna con la misma convicción o resignación según les era característico, era algo que estaba esperando. Por eso, me extrañó el final de personajes claves en la vida de Baoyu ya para el final de la obra. De todas formas, con todo, es una obra notable, sí muy larga, que me hizo entrar en las costumbres de la época y en las ceremonias y el respeto hacia sus vivencias. Se la recomiendo a todos quienes sientan curiosidad por esta cultura milenaria.