Memecracia es el sistema en el que vivimos inmersos. Un mundo en el que internet ha multiplicado la información y los medios de comunicación tradicionales han fallado. Un lugar desconcertante en el que los arquetipos que logran captar la atención ciudadana y guiar su comportamiento no son los mejores, ni los más nobles, ni los más útiles, ni los más veraces; sólo son los más contagiosos. La autora incita a la reflexión sobre esta corriente que nos arrastra. La periodista Delia Rodríguez te cuenta quién decide lo que debes pensar, hacer, comprar, sentir y votar, y te muestra cómo reducir el ruido de fondo para reclamar tu libertad de elección y el control de tus ideas. En un revelador y apasionante recorrido por los distintos virus mentales que dominan nuestras vidas, especialmente desde la explosión de internet, encontrarás los recursos para identificarlos, defenderte de ellos e incluso sacarles partido.
Muchas ideas (memes) con las que conectar. No es un simple refrito de la teoría de Dawkins sino que la conecta con cómo se difunden las ideas en nuestro mundo hiperconectado y nos advierte de que debemos estar alerta. Inspirador.
Aun con los intentos de Delia Rodriguez de hacer este libro ameno y entretenido, lo he encontrado bastante aburrido. Quizá por el tono simplista intentando explicar un memé a una persona sin conocimiento de internet.
Estou lendo alguns livros sobre memes para entender um pouco mais esse fenômenos e também para ver que lugar posso encontrar para essas teorias na minha tese. Este livro, Memecracia, de Delia Rodriguez traz uma visão diferente dos memes. Ao invés de analisar os memes a partir de uma lógica digital, da sua produção, Delia Rodrigues, o faz pensando os memes digitais a partir de sua lógica e fenômeno de recepção. Assim que ao invés de se utilizar de um arcabouço que se serve da memética, ela vai buscar processos neuronais, antropológicos, psicológicos e sociológicos que expliquem o efeito que os memes têm nas pessoas que os replicam, que os remixam e que os compartilham. Ela chega à conclusão que estamos vivendo o que ela batizo de "memecracia", em que as ideias pré-concebidas e arranjadas dos memes que pulam de mente em mente nos governam e estão imbricadas em todas as nossas relações. Uma ressalva que deve ser feita é que a autora coloca virais e memes no mesmo patamar, enquanto que outros autores preferem fazer uma diferenciação entre as duas coisas. Para mim, é mais que um problema de semântica, e isso acabou deixando a teoria de Rodríguez a dever.
Me ha parecido un ensayo fantástico, por su brevedad, concisión y claridad. A pesar de tener ya más de seis años está totalmente vigente. Una explicación desde el punto de vista periodístico (pero basada en estudios científicos y reflexiones de expertos) sobre el problema de la economía de la atención.
Muy recomendable si quieres tener una visión completa de lo que implica vivir en este tiempo, sobreestimulados, con déficit de atención autoimpuesto y consumiendo contenidos irrelevantes. Por suerte, Delia también da pistas sobre como sobrevivir a este mundo infoxicado.
El libro está escrito de una forma muy clara y fácil de leer. Sin la pesadez y densidad que podría tener un libro académico, pero sin estar falto de referencias o respaldo académico.
A pesar de tener ya unos años (sobre todo teniendo en cuenta lo rápido que cambia Internet), todo lo que cuenta acerca de cómo se transmiten las ideas en Internet y cómo afecta a nuestro modo de comportarnos sigue vigente, lo que demuestra la capacidad de la autora para centrarse en lo esencial y dejar de lado lo transitorio.
Interesante recorrido por Internet, los medios de comunicación y las redes sociales, y los memes que habitan en todos ellos, con más presencia y poder del que creemos. Rigurosamente documentado, cuenta con multitud de ejemplos y la muy palpable experiencia personal/profesional de la autora. A partir de ahora me será inevitable prestar total atención a todo lo que percibo a través de cualquier dispositivo y evitar que los memes que están en todas partes bajo múltiples máscaras, me gobiernen!