En resumidas cuentas, este libro se debería de llamar “Treintona, soltera y desesperada”. En un análisis más profundo, dejando de lado la personalidad de la autora (que vaga del egocentrismo extremo a la autocompasión patética), puede captarse que sus intenciones son buenas, pues desea ayudar a que las solteras treintonas se den cuenta de que por sí solas son maravillosas y que si quieren tener pareja es porque así lo buscan y no porque la sociedad se los impone, y que no son el objeto de deshecho que se les ha hecho creer que son. Juana Inés Dehesa analiza detalladamente cuáles son las lecciones de vida que se les ha repetido a las mujeres mexicanas hasta el cansancio desde que son muy niñas y el por qué no hay que tomarlas tan pecho ni creerlas al pie de la regla. Plasma sus ideas a manera de autocrítica profunda, pero enfocada de tal forma que cualquiera pueda sentirse identificada en un ámbito o en otro; además, ella heredó el estilo de su padre para decir las cosas con desparpajo, gracia y cierta dosis de cinismo, por lo que el libro no resulta pesado de leer aunque el tema en sí no te resulte interesante. No estoy muy segura de que esto encaje como “literatura feminista”, pues un libro que hable de lo que debes de hacer para conseguirte un hombre a tus treinta y tantos raya por sí solo en la misógina creencia de que una mujer no puede ser feliz estando soltera, pero al menos la mayoría de los dogmas de la autora son progresistas. Le doy tres estrellas porque definitivamente no merece más, por muy buena y entretenida que haya estado la narrativa.