El proceso que hay detrás de la creación del nombre de una empresa, una marca o un proyecto, contado con ejemplos reales desarrollados por el propio autor. Todas las cosas tienen su nombre; todas las cosas, por lo tanto, han de ser nombradas. La búsqueda de la palabra justa que dará pie a una nueva marca, o la creación de un nombre, son momentos trascendentales que determinarán el destino de un producto, de un servicio o de un proyecto durante mucho tiempo. Una necesidad, la de dar nombre, tan antigua como la humanidad y que Fernando Beltrán ha transformado en su oficio: el de nombrador.
Amena, OpenCor, Gareus, P4R, MuXXIc, Faunia, Solaz, Xantiamén, son algunos de los nombres creados por Fernando Beltrán en una trayectoria que nace de su amor por las palabras. El nombre de las cosas nos introduce en la particular historia de este oficio de nombrador y en el proceso para la creación de unos nombres que han conseguido permanecer en el tiempo, generación tras generación.
Fernando Beltrán (Oviedo, 1956) es un poeta y nombrador español. Nacido en Oviedo en 1956, se trasladó a Madrid en 1964, donde actualmente reside.
En 1982, obtuvo con Aquelarre en Madrid el accésit del Premio Adonáis, en el mismo año que Luis García Montero ganó dicho premio con El jardín extranjero. Aquelarre en Madrid ha sido reeditado varias veces con posterioridad.
La poética del autor quedó definida a través de dos manifiestos. En 1987 publicó el manifiesto Perdimos la palabra en el diario El País, y posteriormente también fue el autor de Hacia una poesía entrometida, aparecido en la revista Leer en 1989. Este segundo manifiesto es de gran importancia para entender al autor como poeta entrometido, como así se define él mismo. Con anterioridad el poeta había sido uno de los fundadores del Sensismo, 1980, un movimiento que supuso un rechazo generacional a las corrientes estéticas culturalistas de los Novísimos en los años setenta.
A lo largo de los años ha publicado más de quince poemarios. Su obra ha sido traducida parcialmente a numerosos idiomas y de forma completa al francés en un libro titulado L’Homme de la Rue por la editorial L’Harmattan. Creador del Aula de las Metáforas, una biblioteca poética a la que el autor donó dos mil quinientos ejemplares, y que se encuentra ubicada en la Casa de Cultura de Grado (Asturias). Fernando Beltrán preside la Fundación Aula de las Metáforas.
En la actualidad es director de la revista poética El hombre de la calle. Además de poeta, es profesor del Instituto Europeo de Diseño, de la Escuela Superior de Arquitectura y es fundador del estudio creativo El Nombre de las Cosas, estudio que ha dado nombre a empresas como Amena, Faunia, OpenCor o Equo.
Todo el libro se puede diferenciar en dos partes (que son los dos tipos de capítulos que hay).
En el primer tipo son los de historia. Son capítulos cortos donde narra distintos episodios de su vida que lo han llevado de ser un recién graduado que intenta triunfar como poeta a ser un nombrador (profesión que el mismo crea). Son capítulos cortos y ligeros, escritos en todo momento con un toque cómico.
El segundo tipo eran un conjuntos de "nombres" que el crea; ya sea para productos, empresas, proyectos, entre otros... Y el va explicando como llego a pensar en ello o el porqué lo llama así.
Los del primer tipo, su historia, me parecieron muy interesantes y me reí con varios comentarios. En esa parte reside la del amor... La segunda parte me pareció muy interesante en los primeros capítulos pero llegaba a un punto que se te hacía pesado, si leías muy seguido. Por lo que he tenido que leermelo a trozos.
Creo que las sientes así, porque las explicaciones son un poco plana. Vi una de sus conferencias y se sintió completamente distinto.