535 aforismos sobre el amor, la vida, la muerte, el hombre, la mujer, la moralidad, los padres y los hijos, la felicidad, la sinceridad, la inteligencia, el pudor, la política, el arte, la poesía, la música, el humor, el matrimonio, el trabajo, etc., sobre estos y otros temas que, por no ser de actualidad, están siempre de actualidad.
Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 15 de octubre de 1901-ibídem, 18 de febrero de 1952) fue un escritor y dramaturgo español. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época. Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que su ironía hería los sentimientos más sensibles y abría un abanico de posibilidades cómicas que no siempre eran bien entendidas. A esto hay que sumar sus posteriores problemas económicos y fracasos de público durante la dictadura franquista. Sin embargo, el paso de los años no ha hecho sino acrecentar su figura y sus obras siguen representándose en la actualidad, y se han rodado además numerosas películas basadas en ellas. Murió de cáncer, arruinado y en gran medida olvidado, a los cincuenta años.
«Hay dos sistemas de conseguir la felicidad: uno, hacerse el idiota; otro, serlo».
Este texto podría dividírsele bien en dos partes: la primera consiste en lo más cercano a una historia del aforismo en España, escrito por Valls y Roas; la segunda, en cambio, no es más que un vasto campo con miles de aforismos. Sobre la una no hay mucho que decir, es bueno siempre saber qué ha sido del género aforístico; del otro, bien se pueden decir algunas cosas. El estilo de Poncela es uno bien decidido: escribe claro y cortito, tratando de que, en lo cortito, haya siempre o bien una paradoja, o un juego de palabras que demuestra, a fin y a cabo, la agudeza del autor por ver las cosas desde un modo imprevisto, deviniendo en risa. Eso es Poncela, humor y más humor. Aunque tenía consideraciones bastante cuestionables sobre las mujeres y demás temas, no es de ignorar el ingenio que tuvo para domar al lenguaje con la soga de lo humorístico. De esta fórmula nacen los aforismos que aquí se reúnen. Como todo método gestante, no quiere decirse que todos los productos sean buenos, pero sí que hay, en ocasiones, uno que otro producto bien formado y con talento para ser genial.