Fito Páez en La puta diabla utiliza todos los recursos a su alcance (novela epistolar, poesía dramática, comedia) para construir una lengua compleja e intensa, siempre supeditada a la acción. Hay desborde pero no sobra letra. Tiene un hacha en la mano. “Había logrado aplicar en la vida las ideas que aplicaba en sus ficciones…” dice Páez hablando de Félix, el protagonista del relato. La primera parte de La puta diabla es una prueba lunimosa de contención y control, introyección y verosímil. Una vigilia de la locura ajena, psicosis contra psicosis. La segunda parte se ubica en un tiempo futuro donde la ciudad fue prácticamente destruida, y ahí la novela adquiere su redención. Félix vive marcado por la pérdida de su madre en los primeros meses de vida. Esa madre que perdura en el ritmo incesante de su imaginación, en una mente presa de reflejos, capaz de atrapar “eso” que está antes de la comprensió como el rayo en el cielo sereno,, el anticipo de la pérdida que sobrevendrá a todo amor. El que nunca tuvo madre tiene un consuelo adivina todas las pérdidas. Fito Páez cuenta una historia que concluye y uno siente lo mismo que que en el final de una gran pelí hay algo que no se sabe si termina bien pero termina, para dejar al héroe en las puertas de la vida. Porque conoce y le ha cantado a la religión de su a la modernidad de una ciudad que se alza en simultáneo con las mitologías de los viejos mundos que esa misma modernidad entierra. Fito Páez tiene el valor de hacer consciente el tiempo histórico en sus obras. Aunque La puta diabla está más allá. Y ahora el que quiera comprender el planeta Páez tendrá que venir a estos textos para tocar su tierra, su locura, su humor y sus será como escuchar sus canciones al revés y oír la voz del diablo, de la puta diabla. Amigos, acá está el cuerpo de Rodolfo Páez.
Rodolfo Páez, más conocido como Fito Páez, es un cantautor, compositor, músico y director de cine argentino, integrante de la llamada Trova rosarina, y uno de los más importantes exponentes del rock argentino.
Todos sabíamos que Fito podía narrar a través de sus canciones, pero aquí quedó evidenciado que puede narrar de otra manera y de forma magistral. Pese a que la edición tiene algunos errores (que quisiera pensar que son editoriales) es una historia bien narrada en la que a veces se puede pensar que se trata de una autobiografía hecha ficción pero toda la trama toma otro giro y un valor distinto en la segunda parte. Ojalá Fito nos regale más historias como estas, en novelas y en canciones.
Me gustó lo normal. Usa buenas herramientas, me gusto el intercambio epistolar que usa durante pasajes de la primera parte. Por momentos se me hizo medio tedioso. En mi opinión, la segunda parte del libro supera ampliamente a la primera. Recomiendo para fanaticos de Fito. Para el resto, no se pierden de nada si no lo leen. Sinceramente, esperaba muchísimo más. De todas formas, leeré su última novela para hacerme una idea de lo que pueda dar Fito como escritor.
El libro es una locura total, algunas escenas fueron explicitas por de más y con palabras groseras sin objetivo. Me gustó más la primera parte que la segunda porque había un conflicto más claro. Es un libro que recomendaría para entender un poco más el mundo “Fito” pero fuera de eso, no me pareció muy entretenido.
Fito tiene su primera novela y se visualiza cómo desarrolla una historia desde la ciudad mágica de Buenos Aires, sin duda es un espacio muy intimo entre los pensamientos literarios del cantante/escritor/guionista/director.
En este espacio se ve protagonizado por Félix, un personaje que vive de amores, de conocer personajes, de pasar su travesía por Buenos Aires, de ir caminando entre fiestas, casa desconocidas, departamentos de conocidos y todo para llegar a enfrentarse a un ex amor, a olvidarse completamente de un amor que le impacto tanto y que su rumbo de vida no le permite que siga siendo el mismo. Despiadada, con frases fuertes pero a la vez sentidas.
Félix conoce a Casimira y su vida se desarma. Aunque él vivía de excesos, ella lo lleva al infierno. Al final, después de un huracán, él buscará resucitar en un mundo extraño y ajeno a todo lo que conocía. Buen trabajo de Páez cómo narrador, pero creo que la novela se rompe y se cae al final. Ese cambio de todo es otra historia, un recurso que, sin quererlo, deja sin terminar la primera parte. Queda una sensación de que fueran dos libros separados e inconclusos.
Fito Páez nos lleva a un viaje a la decadencia redentora de un artista polifacético (músico, actor), el cual después de vivir una vida de excesos, sucumbe al amor imposible de una indomable mujer. Nos lleva a reflexionar, ¿es el éxito realmente lo que queremos? ¿en qué estado de nuestra propia decadencia estamos?