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Las artes y los oficios

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El cuidador de carros, el antisocial, el drogadicto o el alma de la fiesta son algunas de las “profesiones” que despieza con picardía el periodista y humorista sanjuanero Aníbal Nazoa en su libro Las Artes y los Oficios, publicado por Monte Ávila Editores como parte de la Biblioteca Básica de Autores Venezolanos.
El autor, que murió comenzando el siglo XXI, refleja en sus textos, más que un humor simple, una crítica social y política, en la que además introduce como condimento la ironía.
El estilo de Nazoa queda plasmado en su descripción del antisocial, termino al que considera confuso.
“Pensando de esta guisa tendríamos que por ejemplo un hidalgo que acapara el pescado para venderlo por treinta veces su valor verdadero o uno que vende por mil escudos una cosa labrada por un obrero a quien él pagó tres maravedises de soldada, serían antisociales visto que atacan a la sociedad tratando de matarla de hambre. Pues no: los dichos no son antisociales sino caballeros de industria”.
Definido por Kotepa Delgado, prologuista del libro, como el primer ensayo de la moderna picaresca venezolana, en el se mezcla la erudición con el lenguaje popular, por lo que no es extraño que el presentador haya dicho que el humorista parece hijo de Espasa, “el de la Enciclopedia”.
En el prólogo apunta: “Lo mismo habla Aníbal el lenguaje de los cuidadores de carros 1973, que el de los malandros españoles del Siglo de Oro".
Earle Herrera en la presentación de este libro también se refiere a esta facultad de Nazoa de varias sus códigos para hacer amena la lectura.
“Cuando el despliegue de vasta erudición puede conducir a que se le acuse de pedantería intelectual , de súbito introduce en el discurso un giro coloquial de pulpería y esquina que rescata al que lee de la solemnidad y lo introduce en la gracia de la risa".
Las Artes y los Oficios también habla de oficios más “formales” como el de ingeniero, arquitecto o el de abogado, que clasifica en: los que ejercen y los que no ejercen, a estos últimos los divide en los que no ejercen porque se han dedicado a otra actividad más lucrativa o los que no ejercen porque se han tenido que dedicar a “vender pollos o a manejar gandolas en vista de que hay demasiado abogados en el país”.
Nazoa, identificado más como un “sin oficio” que con el profesional, deja rastros de afinidad con algunos de los oficios descritos como el de antisocial, para volver al inicio:
“El antisocial no debería ser así llamado, que él es más bien uno de los apoyos con que cuenta nuestra sociedad, ya que su existencia justifica la de la policía y los servicios de identificación, amen de sus cimientos”.
Y remata diciendo que el antisocial es un oscuro personaje, pero solo en cuanto al nombre, mientras que en cuanto a su calificación lo define como notable “como en los casos de los grandes maestros Dillinger y “Gatomovil”.
Aníbal Nazoa (1928-2001), periodista, redactor del semanario humorístico El Morrocoy Azul, Fantoches y fundador de Dominguito y El Gallo Pelón. Con el pseudónimo Matías Carrasco publicó en El Nacional la columna "Aquí hace calor". recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1969.

195 pages, Paperback

First published January 1, 2006

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About the author

Aníbal Nazoa

6 books1 follower
Aníbal Nazoa, periodista, redactor del semanario humorístico El Morrocoy Azul, Fantoches y fundador de Dominguito y El Gallo Pelón. Con el pseudónimo Matías Carrasco publicó en El Nacional la columna Aquí hace calor. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1969.

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Displaying 1 - 4 of 4 reviews
Profile Image for Eliana Rivero.
870 reviews83 followers
May 4, 2015
Además, hay muchos empleados que tienen empleo pero no tienen trabajo, como es el caso de la mayoría de los empleados públicos. El desempleado, en cambio, trabaja pero no tiene empleo; su trabajo consiste precisamente en ser desmpleado.


Sí me gustó, pero no resultó inolvidable para mí. En este libro que me parece muy difícil encasillar en un género (sin embargo, me da una onda muy de crónica), se da una visión de las artes y los oficios en contexto venezolano: en ocasiones es muy cierto y a la vez exagerado. A través del humorismo y de juegos con la lengua, se pretende ver lo real de las profesiones que en la vida real no son motivo de risa (aunque, en realidad, ninguna profesión es motivo de risa, ni siquiera la de comediante). Es una prosa muy agradable, sencillamente escrita. Nazoa usa recursos muy a lo Borges de hacer referencias a cosas inexistentes y eso me causa gracia, porque es un juego pactado entre lector y escritor (?)

Ahora, personalmente y en general, no me causó mucha risa. Sentí unos toques de humorismo muy obvios y fáciles. Tuve máximo dos grandes carcajadas que ya ni recuerdo sus motivos. Eso sí, genera muchas sonrisas y guiños hacia los venezolanos. Me gustó, pero no tanto.
Profile Image for Pedro.
514 reviews4 followers
July 20, 2013
Graciosísimo libro que de manera muy inteligente resulta no una guía para entender artes y oficios como su nombre quiere hacer creer, si no una mirada humorística a la idiosincrasia venezolana a través de las peculiaridades de la gente y los estereotipos. Lo mejor es que como disecciona la esencia del venezolano, a pesar de haber sido escrito ya hace un montón de años, conserva bastante vigencia.
Profile Image for AdN.
92 reviews32 followers
August 6, 2015
Lo siento Aníbal Nazoa (qepd) pero el libro iba bien (asumiendo que desde 1973 hasta hoy han habido algunos cambios) hasta que leí par de frases que me hicieron cerrar el libro:

1. "... si Dios alguna vez hubiese tenido un trabajo, ese sería el de Ingeniero..."
2. "... El Ingeniero posee el secreto de las matemáticas..."

No soy muy religiosa y tampoco tengo nada en contra del oficio de Ingeniero, pero de (1.) puedo decir que comparar algún oficio con un Dios es casi una insolencia para el resto de las artes y los oficios. Por otra parte, de (2.) puedo decir que ni en el año 1973 ni ahora en el 2015, un Ingeniero sabe un cuarto de matemática de lo que puede saber un Matemático (y este también es un oficio) ni mucho menos sus secretos. El ítem dos ni siquiera cae en la categoría de "Chiste de mal gusto".

Mis excusas pero al inicio del libro entran con una idea de "nos matamos investigando sobre cada oficio y escribimos esto muy a pesar de nuestra ignorancia en el tema entre otras cosas", pues lo sigo dudando hoy día.

Creo que lo que más me gustó del libro es la referencia a cosas que no existen y la creatividad del escritor en ello.
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