La realidad está sobrevalorada.Eso le había dicho el tipo de la silla de ruedas mientras lo acompañaba fuera de la galería de arte, justo antes de despacharlo con un par de golpecitos condescendientes en la espalda.En una ciudad desierta, rodeada de oscuridad, de repente han aparecido unas pocas personas.Se sienten extraños. Ya no necesitan respirar. Ni comer. Y no envejecen. Pero están solos.O no, porque alguien ha comenzado a cazarlos...
Un pintor hiperrealista se encuentra un anillo de la suerte, puede que le hable y para recargar suerte quizás le pida que haga cosas raras pero que más da si la vida le va mejor que nunca, ni que se fuera a acabar el mundo.
Orgánica, oscura e imaginativa. De nuevo sumergido y devorado por el Ledesmaverso, buscando referencias cruzadas, guiños y procurando no perder cordura ante los nuevos conocimientos adquiridos. Lo he disfrutado mucho.