Y un día llegó la Llama, sobre un carro ígneo, tirado por cuatro corceles blancos como la nieve del Liafdag. Y sobre el carro Luz, el más poderoso, recto y honesto de los Titanes. El fuego que portaron consigo iluminó la oscuridad de Penumbra, revelando a los Primogénitos, los elfos oscuros doblegados bajo la tiniebla de Espectra. (…) Y todas las criaturas que volaban, caminaban y nadaban se agitaron y criaron, multiplicándose al calor de la Llama. Y otras decidieron esconderse y medrar en la sombra de Penumbra. Y allí aguardan junto a los Antiguos, seres más viejos que la Llama y la Sombra, más viejos que el mundo y el tiempo, seres que duermen un sueño que no debe ser interrumpido... pero que pronto lo será.
El mundo está en paz. Una paz relativa, tensa y constantemente al borde de un precipicio oscuro. Los elfos de Esmeril, los enanos de Moru y los humanos de Reino Bosque, Salmanasar, Ungoloz y otros países del continente de Valion, conviven en una aparente calma apenas rota esporádicamente por algunas razas hostiles, como los orcos. Decenas de aventureros recorren los caminos dedicados a la realización de hazañas que les reporten fama y grandes tesoros. Pero muy pocos intuyen la tormenta que está por venir, y que pondrá en peligro todo lo existente. En Moru, Bainis de Robleda, hijo de un gran héroe pero criado entre enanos, será señalado por el destino como portador de la piedra mágica Decadencia, corruptora de toda vida. Y en Marvalar, la gran capital de Reino Bosque, la joven Thalla, perteneciente a la mayor institución religiosa del mundo, tendrá que enfrentar su fe a la necesidad ante la llegada de Prosperidad, la runa que otorga vida y abundancia. Ambos adolescentes, con la ayuda de otros compañeros, tendrán que encontrar el modo de librar a todas las tierras de los efectos de las piedras arcanas, sin imaginar que estas son mucho más de lo que aparentan. Pero su misión irá más allá de erradicar un mal superior a la concepción de los mortales, pues deberán enfrentarse también a su pasado, a ese legado heredado que tanto pesa en sus corazones, y del que dependerá en buena parte el futuro de todo el universo.