En este atrevido texto Jorge Gustavo Portella nos guía a un mundo donde la fantasía que genera la diosa del Sorte, Maria Lionza, se conjuga con un lirismo permanente en el cual los sueños de lo erótico fluyen, a veces torrenciales, a veces perversos.
La infancia, los mitos y la poesía convierten a los personajes de "La diosa es un pretexto" en viajeros de ciudades, entre Caracas y Madrid, escenarios de la vida convertida en ficción, habitados y recorridos oníricamente por el placer y el sexo.