Periódica y constante, la devoción de Julio Ortega por la narración, el acto de narrar, el lenguaje que se piensa narrado, ha ido configurando una obra de formas sucintas y vivos registros. Sus relatos y novelas breves están dedicados a los dramas de la educación sentimental, a la zozobra emotiva, a los afectos que dan sentido a la vida cotidiana. Otro registro tiene que ver con la crítica de la violencia y la poética de los derechos humanos. Ha narrado también la experiencia del inmigrante, y su cuento «Las papas» forma parte de los exámenes de los estudiantes secundarios en varios estados norteamericanos. Sus relatos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, árabe y farsi. Ortega cultiva todos los géneros, aunque es más conocido como crítico literario y divulgador de las nuevas letras latinoamericanas. Este tomo recupera buena parte de su narrativa, su registro más imaginativo y no menos crítico.
Escritor, crítico peruano y profesor de la Universidad de Brown en Estados Unidos. Autor de "Una poética del cambio" (1992), "El principio radical de lo nuevo" (1997), "Trasatlantic Translations" (2006) y "Rubén Darío y la lectura mutua" (2004), entre otros textos. De su trabajo más reciente destaca "El hacer poético" (2011) en colaboración con María Ramírez Ribes.
Muy bien narrado. Este libro comprende 4 libros. Al principio, abre con una explicación de que el título es tomado de un verso de César Vallejo. Luego de la explicación hay un cuento-testimonio llamado "Los suaves ofendidos", y a partir de allí, me dió la impresión de que toda la temática del libro sería sobre el exilio.
El primer libro de este compendio se llama "La mesa del padre", donde los cuentos hablan sobre la memoria y es esta memoria quien le da un aire nostálgico a cada relato, evidenciando el pasado perdido. Los cuentos son muy personales y regionales, planteando el problema de la identidad, la nacionalidad y la cultura. Me parecieron demasiado actuales y que siguen la temática del exilio y el extranjero. "Retrato del desertor" vale la pena.
El segundo libro, "El Oro de Moscú", es una novela corta y retrata la juventud peruana en busca de ideales e ídolos que puedan encaminarlos, y en caso del protagonista, de encaminar sus lecturas. No dudo que tenga tintes autobiográficos. Representa el apogeo de la revolución, el comunismo y el estigma de estas ideas. Me gustó mucho, tiene diálogos ingeniosos y me pareció fresco.
El tercer libro, "Adiós Ayacucho", también novela corta, juega con el problema de la identidad peruana, con juegos muy regionales y con guiños de sátira. Están presente la revolución y ese montón de cosas políticas y sociales. No me gustó, aunque representa al realismo mágico.
El último libro, "Puerta Sechín", es un compendio de comentarios sobre diferentes lugares y diversas temáticas. Mi favorito es "Tinta", sobre la aventura de escribir, y creo que es mi relato favorito de todo el libro. En general, los temas son los mismos: exilio, memoria, identidad, nacionalidad, peruanidad, lectura, cultura, pero tratados y creados desde diversos ángulos.
Me gustó la conciencia política y social del autor, se nota exiliado y escribe como tal. Se ve que es un tipo leído y que conoce la tradición literaria, sobre todo latinoamericana. Nombra a Balza y Sanchez Peláez, escritores venezolanos <3 El libro en general, me gustó.
"Yo creía empezar a entender que el problema no estaba en más o menos libros leídos. Estaba en otra parte, en nosotros mismos que elegíamo entre tantos libros precisamente aquello que nos hacen lo que somos". (p.147)