Ronald J. Sider (PhD, Yale University) is the founder and president emeritus of Evangelicals for Social Action and distinguished professor of theology, holistic ministry, and public policy at Palmer Theological Seminary in Wynnewood, Pennsylvania. He is the author of numerous books, including The Early Church on Killing, the bestselling Rich Christians in an Age of Hunger, and The Scandal of the Evangelical Conscience.
Cristo y la violencia (1979) es un libro pequeño (122 págs.), pero precioso y desafiante. Sider es una verdadera voz profética al insistir con mucha pasión en tomar en serio el señorío de Cristo en el discipulado. Este libro es un manual de discipulado no muy habitual. El discipulado para Sider es mucho más que leer la Biblia, orar y participar en una congregación con otros discípulos. El discipulado es mucho más que luchar contra las pasiones pasajeras o aceptar las persecuciones que vienen como consecuencia de seguir a Cristo. Tomar la cruz y seguir a Cristo también tiene que ver con re-pensar seriamente el estilo de vida económico personal y con el aporte que cada uno está llamado a hacer para la pacificación mundial.
El primer capítulo habla de la cruz de Cristo y sus implicancias en la relación con los demás. Lo más importante que aprendí aquí y lo que más me gustó es lo siguiente: La vida de Cristo es importante y nos da pautas para una vida cristiana pacífica, pero la cruz de Cristo da el fundamento definitivo para la no-violencia y la pacificación. Si pensamos entender la cruz pero no oír ningún llamado para la pacificación, no la entendemos realmente. Amar a nuestros enemigos recibe su real significado en la cruz. Esto fue inspirador.
Interesante cómo Sider relaciona esto con el poder y su relación con el cristiano. Los cristianos deben decir no a la violencia. Pero eso no significa que nos quedamos pasivos. Debemos actuar y eso tiene ver con poder. Siempre y cuando el amor es el medio y el la justicia el fin, el ejercicio del poder político o económico no es algo malo en sí mismo (Dios concedió poder al hombre al crearlo y usamos el poder en la familia y en la iglesia) y por lo tanto no contradice el camino de la cruz. El solo hecho de presentar testimonio y defender las convicciones cristianas ya es un acto político. Pero lo revolucionario para mí fue ver que el cristiano, en muchas ocasiones debe ir más allá e incluso utilizar el poder económico y político (que podría llevar a boicots económicos y desobediencia civil) para lograr estructuras socio-económicas y políticas más justas (ya que para Sider sumisión al gobierno no es lo mismo que obediencia incondicional). La fundamentación bíblica para este argumento y la respuesta a objeciones más comunes es el gran punto de Sider en este capítulo.
En el tercer capítulo lo que me impactó era descubrir cómo la iglesia estadounidense, a sabiendas o no fomenta la injusticia mundial al cooperar con las estructuras económicas (¡legales). Esto me hizo querer entender cómo nosotros en Paraguay quizás hacemos lo mismo. Sider dice que posiblemente no hemos matado a una persona. Pero eso seguramente también pensó aquella persona que en su tiempo apoyó la esclavitud. La esclavitud y el trabajo de niños, (y más recientemente el aborto diría Sider al actualizar este libro) son algunas de las estructuras políticas, económicas y sociales que mataron miles de personas, y sin embargo el cristianismo cooperó con ellas ciegamente, o al menos no hizo nada al respecto. La pregunta que yo me hice fue: si existe el mal estructural (y evidentemente existe), hasta que grado somos partícipes y qué podríamos hacer para cambiar esto? Para hacer algo al respecto, Sider propone actuar en 3 áreas: En nuestro estilo de vida personal (“los ricos, sencillamente deben vivir más sencillamente, para que los pobres sencillamente puedan vivir”), en la iglesia y en la sociedad secular.
Es una lástima que este libro es tan difícil de conseguir (en español). Pero tengo entendido que los demás libros de Sider (como por ejemplo "Ricos en la era de hambre" que sí es más accesible) van mucho hacia la dirección que el propone en este libro.
En fin, "Cristo y la violencia" es un libro super recomendado, por sobre todo si uno quiere descubrir una faceta del discipulado muchas veces descuidada.
A decent defense of Christian pacifism, but Sider’s discussion of international economics is tilting at windmills. His chapter on Christians and economics can be safely ignored without missing the broader points of the book.