Las historias ocultas en los archivos que se develan en este libro confirman que los cuerpos represivos chilenos siempre actuaron desde el corazón de la institucionalidad durante la dictadura militar que asoló el país entre 1973 y 1990. Los sucesivos jefes de la policía secreta actuaron en muchas operaciones de común acuerdo con ministros y otras autoridades superiores, tanto militares como civiles. Equipos represivos y ministerios intercambiaron estrategias, detalles, sugerencias y análisis. Todo quedó foliado y membreteado, pues la DINA y luego la CNI, fueron organizaciones centrales de la acción política de la dictadura, incluida su diplomacia, como demuestran los documentos. Se demuestra aquí que los actos represivos no fueron excesos de unos pocos desquiciados, sino una acción concertada metódicamente metódicamente desde el Estado, incluso con grupos de trabajo interministeriales, con destrucciones de archivos que- increíblemente- quedan sistemáticamente registradas. Una verdadera asociación ilícita. El material es enorme y amerita escrituras finitas. Es, de hecho, una biblioteca borgeana del horror y la intolerancia que incluye detallados informes sociológicos sobre el traspaso del poder y el advenimiento de la democracia, hablando sin tapujos de tutelaje militar y principio de autoridad ante los civiles. Estos textos, finalmente, desnudan todo el horror que civiles y uniformados desplegaron para aniquilar a sus compatriotas y toda la fortaleza que los luchadores sociales tuvieron para perseverar en sus sueños. Simplemente, los archivos secretos de la dictadura.
Por años los agentes y funcionarios de los servicios de reprensión (DINA Y CNI), que mantuvo la dictadura de Pinochet, negaron una asociación frente a las violaciones de derechos humanos. La frase más típica es que “existieron excesos por parte de algunos funcionarios”, muchos de ellos descolgados de las funciones ordenadas por los rangos mayores. A lo anterior se suma que nunca hubo una orden de violar, torturar, asesinar, desaparecer a los detenidos; esto lo ponemos en duda. Lo que trae este libro es una investigación detallada, con archivos de la época, en donde se dirigían acciones contra algunos grupos que eran considerados por el régimen dictatorial como subversivos. Y no solamente grupos, sino que personas naturales; entre ellos artistas, periodistas, políticos, etc. Es un libro interesante y necesario, porque ayuda en la memoria de lo ocurrido durante 17 años. Además se conocen nuevas historias, en muchos casos desconocidas. Personalmente me ayudó para sacar cierta información.