Espinal Solano ve en las vivencias familiares el oro de la condición humana, al modo de una Natalia Ginzburg en cuyo léxico familiar brillasen la música, el gusto por la farándula, el show y las ansias de protagonismo escénico esparcidas por una vida cotidiana hecha de rituales domésticos y frases repetidas mil veces. Y, por debajo de todo ello, la intimidad, la cruda verdad humana, la ternura. CABALLO DE TROYA 2023 Edición a cargo de Sabina Urraca Ya nadie canta despliega el pasado y el presente de una familia que ha dedicado su vida a la música ligera y el espectáculo. Este libro nos abre las puertas de una casa en la que los personajes deambulan por sus quehaceres diarios sin despegarse del todo de los brillos, las lentejuelas, los destellos de los focos. La escritura de Manuela Espinal Solano es una mirada privilegiada sobre la condición humana, un registro de la más pura memoria -acoso ficción- que conduce a la gran meta del olvido.
Pasa sin pena ni gloria. No está mal escrito, pero es un “sin más”, es como escuchar la historia de la familia que te cuenta una conocida, sin grandes emociones ni nada reseñable.
3.5 ⭐️ qué mal haber terminado este libro por la noche... qué angustia tengo en el pecho yo ahora. no me acuerdo por qué pedí este libro a unos reyes magos, sé que en su momento lo empecé y tuve que dejarlo porque no podía enfrentarme a este tema todavía. una pequeña parte del final he tenido que leerla en diagonal porque me estaba removiendo demasiadas cosas que ahora mismo, a estas horas de la noche, no son necesarias. la conclusión del libro es lo que ha hecho que me haya gustado mucho, porque entiendo el viaje en el que te lleva, la tía que cogió del corazón y no lo soltaba hasta que me empecé a asfixiar. 5 respiraciones profundas tras acabar este libro son recomendadas.
Es muy corto pero he tardado mucho porque no conseguía entrar… Es un relato pequeño, duro y tierno, con su crítica a la figura del hombre dentro de la familia, y aun así creo que me perdía por la estructura intercalada y me descolocó que las partes presentes suenen tan personales y que el pasado se narre con tanta distancia, refiriéndose a los abuelos como “el hombre” y “la mujer”. Lo habría disfrutado más de haberse fraccionado de otra forma, pero es una historia bonita.
Me ha encantado. Mi corazón sigue en un puño y ya me lo he acabado hace un rato. Que relato tan lleno de cariño, de gestos, tan cotidiano y tan especial. Me emociona y fascina el relato que hace de esas vidas, ya en su vejez, que se basan en sus experiencias y recuerdos, en las que solo les queda eso y el amor, o la complicidad, de haberlo compartido.
Un cariño especial por haberlo “descubierto” en la biblioteca y haberme llevado una grata sorpresa. Ya estoy buscando donde comprarlo porque tiene que formar parte de mi colección sí o sí.
Me costó engancharme a la historia, pero disfruté de lo que la narradora quería trasmitir de los personajes sin hacerlo de una manera explícita. Una historia sobre identidades limitadas y lo que sucede cuando solo nos queremos y podemos ver desde un prisma de lo que puede ser toda nuestra complejidad.