Lantana es una ciudad en crecimiento, un reducto de prosperidad en medio de un país en crisis. Nacho es un islote enclavado en un océano de existencias con las que no consigue empatizar, cuyo vínculo no sabe reconocer. Los contrastes entre Lantana y Nacho los abocaba a cruzarse en el camino. Pero un misterio mucho mayor, unas fuerzas que sobrepasan la ciudad, la inmensidad de su desierto, a Nacho y al resto de sus habitantes, está a punto de desencadenarse y aflorar desde la profundidad insondable de un pozo que los reclama con avidez.
Darío Vilas (Vigo, 1979) es escritor y guionista, labores que suele compaginar con su profesión de técnico en comercio. Ha ejercido como articulista en diversos espacios culturales y publicaciones periódicas, como las webs Cultura Hache u Ociozero, o las revistas impresas Scifiworld y Transparencias.
Ha publicado relatos en numerosas antologías de relatos y ha sido galardonado con varios premios de literatura fantástica, siendo el más prestigioso de ellos el Premio Nocte 2014 concedido a su novela El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas (2013).
Babujal es su octavo libro en solitario y su primera incursión en el drama costumbrista con tintes de misterio.
Me lo he pasado pipa, aunque los zombies salen un poco al final se queda todo super interesante y la trama de la ciudad y la excavación te enganchan. Lo peor que me parece que el cierre de trilogía no salió. Aunque Instinto de superviviente y éste parece que se pueden leer de forma independiente... bueno yo lo hice y sin problema.
Este libro me encontró (sí, él a mí) mientras cotilleaba por Bibliostock, que cuenta con una buena colección de novelas zeta. Era imposible decirle que no: género que me encanta, precio muy atractivo y un autor al que tengo mucho cariño. Pa mí.
Y ahora os cuento la movida:
Cuando veo una peli del género (lo mismo cuando leo una novela z), siempre me pregunto por las semanas previas al holocausto. Cómo eran esas personas en sus vidas rutinarias antes de verse obligadas a enfrentarse a esa parte desconocida que solo sale a flote en situaciones extremas, de alto estrés y de lucha por la supervivencia en un escenario hostil e imposible. También me veía añorando verlos más tiempo en ese mundo suyo antes de ser destruido y, por supuesto, ser testigo de esas primeras horas de caos. El principio de todo es lo que más me atraía. Cómo y por qué se llega a ese apocalipsis. Qué lo ha desatado, seguir todo el proceso, desde el germen hasta la expansión.
Y, por fin, he encontrado lo que buscaba. En un estilo propio, Darío Vilas Couselo nos presenta a un personaje herido, ya roto antes del desmoronamiento. Un personaje reflexivo, inteligente, solitario y enfermo que se ve forzado a abandonar su propia lucha por una lucha mayor que, se intuye, durará poco.
Bien escrita, ritmo pausado, subtramas originales, te sumerge en un ambiente cuasi onírico que ya es marca de Darío. Me ha gustado trillones. Gracias ☺️.
la sensacion continua de sentirte viviendo al borde del abismo, (nunca mejor dicho) la novela nos hace sentir esa sensación continua de desasosiego y de que algo va a suceder. No defrauda, ni como parte de una saga ni como novela con entidad para sorprender y entretener por si misma. Grande como siempre Dario Vilas.
Impresionante retrato de un hombre en el incio de un apocalipsis que nadie espera. Maravillosos personajes, como es habitual en las novelas de Darío, una historia absorvente y un final perfecto que da una vuelta de tuerca al género Z.
"Lantana: donde nace el instinto", de Darío Vilas, es la segunda y última parte de la trilogía inacabada (porque la tercera, "Despertar", no se ha publicado ni se va a publicar) de la que "Instinto de superviviente" fue la primera, y no es una continuación de ésta, sino una precuela.
El porqué de que Despertar no se vaya a publicar no me queda muy claro, y es una pena porque tanto el primero como el segundo son dos maravillas, pero no es una 'tragedia' ya que entre ésta y la primera la historia queda bastante clara.
El problema, quizá, fue que salió en pleno boom Z, y si bien la primera sí es de supervivencia en un apocalipsis zombi, ésta no es exactamente de zombis, aunque alguno sale. Y claro, los fanáticos del género, deseosos de leer acción desenfrenada, sangre, vísceras, luchas y persecuciones, se encontraron con esta novela más intimista y de horror psicológico que otra cosa, y no gustó.
Y me resulta indignante que una buenísima novela termine no gustando porque la editorial se ha empeñado (no hay más que ver la portada) en dar de ella una imagen que no corresponde exactamente con su temática.
En Lantana Darío nos explica cómo y por qué se originó el apocalipsis a través de las vivencias y pensamientos de Nacho, un hombre que recala en esa ciudad, inventada pero española, para incorporarse a su nuevo trabajo. Y es un tipo peculiar, Nacho, y a la vez muy normal, con más sombras que luces, o eso cree él.
Narrada en primera persona, con ese estilo tan personal de Darío, que usa los recursos literarios y el propio lenguaje con maestría, dándole los matices necesarios según qué está contando y no abusa de descripciones ni divagaciones superfluas, consigue que lleguemos a sentir lo que siente el protagonista, a ponernos en su piel y sus zapatos.
'Ver' desde dentro el carácter de Nacho, sus inseguridades, apatía, ilusión, afán, angustia, dudas, soledad, necesidad de afecto y contacto, y lo que le va sucediendo a lo largo de sus páginas, crea una atmósfera de misterio, intriga, horror y miedo que nos va envolviendo sin apenas darnos cuenta y llega un momento en que estás tan metida en la historia que te olvidas de que habías escogido una novela de género Z, hasta el punto que te sorprendes cuando empiezan a aparecer en escena.
El desenlace no es todo lo cerrado que me gustaría respecto a Nacho, teniendo en cuenta además que la tercera parte nunca verá la luz (o tal vez jamás deberíamos decir nunca 🤔), pero sí lo suficiente como para que nuestra imaginación como lectores se haga una composición de lugar, ya que sabemos por Instinto de superviviente lo que va a sucederle al mundo a continuación.
No sabía que era una trilogía cuando cogí la primera, ni sabía que no habría una tercera parte cuando cogí ésta, y me alegro porque, quizá, de haberlo sabido, me habría perdido estas dos grandes novelas.
Por cierto, ahora que he leído ambas, en mi opinión da igual que leas antes una u otra. Es más, ahora que acabo de terminar Lantana me apetece volver a leer Instinto de superviviente.
Conocía a Darío Vilas del libro El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas. Me encantó aquel libro y tenía muchas expectativas con este. Aunque en algunos momentos he podido conectar al autor en su forma de escribir, creo que este se queda muy lejos de lo que consiguió con el otro libro que nombro.
El protagonista de esta historia es una persona normal, nadie que destaque. Es fácil seguirlo por su periplo, al menos para mí, que no tengo una vida fuera de lo común. El problema que he sentido, es que el libro nos va preparando para algo que tarda demasiado en llegar. Y cuando rompe, no es nada espectacular. Es todo demasiado anodino.
Se que es una precuela, pero por eso mismo, creo que se debería poder disfrutar del libro sin problema, y yo no lo he hecho. Además, sabiendo que lo que debería ser una trilogía nunca se llego a completar, no tengo mucho interés en leer la segunda entrega de esta historia. He sentido indiferencia con esta novela, y creo que algo que te produce semejante sensación, refleja claramente que algo no ha funcionado.
Veo que hace tiempo que no publica nada, así que es probable que este sea mi último acercamiento al autor, que me deja con un sabor agridulce sobre su obra. No le perderé la pista, por si en algún momento vuelve y nos deja una perla similar a la de EHQNSLGV.
Al llegar a los 35% dije que si nada ocurre en los siguientes 10 paginas, voy a dejar el libro. Pues, como DNF@45%, está claro que no ocurrió casi nada. El personaje principal es una persona que, supongo, debería ser misteriosa con su pasado poco desarrollado, pero de hecho, eso solo resulta en una falta de interés en su destino. Una lástima, porque todo empezó con un bonito microrelato que prometía una aventura interesante con zombis y terminó como un rollazo.
La verdad es que como novela de zombis no funciona demasiado bien, porque no ofrece lo que se espera de ella, aunque en las últimas páginas entre en materia y se acerque más al género. No por ello significa que sea despreciable, se trata de una historia ominosa, atmosférica y pesimista que trata mucho de los temas propios del autor. Digamos que es una novela de Darío Vilas, donde además hay zombis.
Si voy a leer una novela de Zombies me agradaría que hubiera sesos, sangre, histeria y apocalipsis en ella, pero está novela tiene uno de los PEORES protagonistas masculinos que alguna vez tuve la desgracia de leer, el ritmo es tedioso, tiene tantos párrafos innecesarios que solo lograrón desesperarme...... Definitivamente una de mis peores lecturas de este año.