Qué decepción de libro. Este libro lo tengo desde hace mucho tiempo, porque estaban por el día del libro regalando libros en la biblioteca de los que se querían deshacer hace algunos años. De verdad que comenzó muy bien, pero fue en caída.
La escritura la verdad es que estaba muy bien. Aunque no había citas destacables, era simple, entretenida, directa y se notaba que el autor sabía mucho sobre lenguaje de barqueros, y a pesar de que yo no tengo ni idea de esa terminología, no me resultaba confuso.
La historia estaba interesante, con toda esta trama de qué le va a pasar al papá por tener a su hija en el barco, qué le va a pasar a la protagonista, si morirán por la tormenta, quiénes son los que les mandaron a rescatar. Diría que la subtrama más interesante era el triángulo amoroso entre la protagonista, Abdu y Rául.
Casi desde el principio yo estaba de parte de Raúl porque me parecía un buen tipo, se notaba considerado y detallista con la protagonista y eran buenos amigos desde hace mucho tiempo. Aunque tampoco me hubiera molestado que se quedara con Abdu, ya que también me caía bien.
El problema llega cuando descubrimos quiénes son los que van a rescatar, porque ahí entra un poco de xenofobia y racismo. Primero que todo, se hace como que demasiado énfasis en que los piratas son sudamericanos. No especifican de donde, solo que son de Sudamérica, porque al parecer los personajes son incapaces de identificar un solo acento. Por la manera en que había explicado Iñaki que funcionaban los barcos fantasmas, pensé que eran barcos que se compraban en Latinoamérica y los utilizaban los europeos, pero el autor no quiso que fuera así.
Aparte la manera en la que describían los inmigrantes africanos, como animales, que no podían controlar sus impulsos, y también medio como pobrecitos y perpetuando con ese rescate el cliché del white saviour, no me gustó para nada.
En otros aspectos menos racistas y xenófobos, no entiendo porque el autor insistía en que la protagonista llamara al tipo ese el Pecas, incluso después de que se supiera su nombre, cuando llamaba al resto de la tripulación por su nombre.
Tampoco me gustó que Abdu se marchara sin dar explicaciones y que simplemente después le enviara una carta a Keka, y ni dieran ningún tipo de resolución sobre si lo fue a ver o qué.
Tampoco me gustó que Agustín muriera y lo dijeran muy por encima, como si no hubiera sido un personaje super importante para la historia y una persona muy importante para la protagonista. No enseñaron nada del duelo de los personajes, simplemente lo mencionaron casi que de pasada.
Que dijeran que Raúl y Keka se casaron porque el que se sigue la consigue, me pareció muy desagradable. Me parece que le quitó todo lo bonito que podía tener su historia de amor. Tampoco me agradó que se retiraran su padre e Iñaki de la navegación cuando era su pasión, ni que la prota se hiciera capitana cuando era obvio que no le gustaba y que probablemente salió muy traumatizada después de todo lo que pasó en el libro.
En fin, una gran decepción, no lo recomendaría, y lo único que dejo es la única cita que se me hizo memorable del libro: «La vida no es esperar que pase la tormenta, la vida es bailar bajo la lluvia.»