Bárbara Jacobs es una de las más singulares y atractivas narradoras de las últimas décadas, porque escapa a las clasificaciones, y porque elude engrosar con claridad alguna de las líneas o tendencias habituales. Buena parte del magnetismo de su prosa quizás resida, precisamente, en el misterio que embarga a un lector reflexivo y curioso una vez que comprueba las distintas modulaciones de su tono estilístico, y la imposibilidad de definir su escritura con un rótulo contundente o unívoco: "Escribo con el sedimento que dejan mis experiencias de lectora y mis experiencias existenciales".