Una novela que revela la personalidad, compleja y siniestra, de Ilse Koch, que instauró junto a su marido un reino de terror en el campo de concentración de Buchenwald.
Durante sus años allí, Ilse Koch coincide con Helene Keller, esposa del subcomandante del campo. Entre ellas surgirá una «amistad especial» y Helene pronto descubrirá el magnetismo de frau Koch, que parece haber embaucado a hombres y mujeres con su reconocido encanto sexual, y su obsesión por los experimentos médicos con cuerpos cabezas reducidas de prisioneros o pantallas de lámparas fabricadas con piel humana, entre otras aberraciones.
La intensa relación entre Ilse Koch y Helene Keller convierte a esta última en testigo esencial de los horrores vividos en el campo. Finalizada la guerra, Helene consigue huir de Alemania y establecerse anónimamente en Estados Unidos. Sin embargo, un intrépido reportero descubre su verdadera identidad.
Basada en hechos y personajes reales, y documentada de manera minuciosa, La bruja de Buchenwald muestra la capacidad del ser humano para hacer el mal y la facilidad con que algunas personas pueden verse arrastradas como cómplices.
Me encanta la manera de escribir que tiene Francisco Javier Aspas y en esta historia no fue menos, aunque sí considero que a comparación de otros de sus libros en este la trama fue un poco menos compleja y es un libro mucho más corto. Por lo que es una buena opción para quienes quieran adentrarse en su escritura, ya que esto también la convierte en una lectura muy ágil desde el inicio. Aquí me gusto como implementa el tono de la narrativa al hacerlo en modo de entrevista con el personaje, Harry, que es un periodista decidido a destacar y que siempre busca ir mucho más allá. Fue fácil congeniar con él. A través de él y su labor periodística vamos a ir conociendo la vida de una de las peores personas que fue parte de la maquinaria nazi, Ilse Koch. En este momento, es donde entra nuestra otra protagonista, Helene, una mujer misteriosa que a pesar de tener un perfil bajo para no llamar la atención y camuflarse, no consigue no destacar por su refinamiento, pero que enseguida podemos percibir un pasado sombrío. Ella nos va a contar sus vivencias en donde todo el tiempo estaremos pendiente del ambiente de tensión constante, casi paranoico, en el que se encuentra en la actualidad al estar huyendo de una eminente amenaza que se mueve en las sombras para callarla para siempre si cuenta más de lo necesario. Esto genera intriga y mucha desconfianza todo el tiempo sobre su rol dentro de los eventos que está relatando mientras pasaba su estadía en la Mansión Koch, porque hace preguntarnos qué tan víctima fue de su amante o si realmente ella era parte de ese infierno por voluntad propia. Otro punto atrapante y fuerte, era ir descubriendo de a poco como era su vida en el campo de concentración con las grandes fiestas y lujos, por un lado, y las perversiones y barbaridades a la que sometían a los prisioneros siendo ella testigo de la dualidad que mostraba Ilse Koch para fascinar a todo su entorno con una personalidad misteriosa, inquietante, manipuladora y perversa a cuotas iguales. Una figura capaz de imponerse de tal forma que toma ese cierto grado de entidad demoníaca que se quedaba prendada en las personas que conocieron su historia y su manera de ser más íntima de una manea escalofriante. Quizás me hubiera gustado que el autor no revelara previamente a través de Harry los hechos trágicos que se iban a desatar con ciertos personajes secundarios que van a involucrarse en esta historia, ya que esto le saco un poco de sorpresa y de atractivo a las situaciones que los involucraban, pero a su vez tengo que destacar que logro tener algunos buenos giros en la trama que me gustaron y que hicieron que valorará el desenlace más allá de lo revelado con anterioridad.
La bruja de Buchenwald es un libro que me atrapó desde la primera página. La narrativa es ágil, envolvente y está cargada de detalles históricos que, aunque duros, permiten comprender la magnitud de los horrores cometidos en el campo de concentración de Buchenwald. Este no es un libro fácil de leer. Varias escenas resultan incómodas —incluso perturbadoras— por la crudeza de las acciones que Ilse Koch ejercía sobre los prisioneros. A lo largo de la lectura, ella se muestra como una figura profundamente inquietante, casi inhumana, precisamente porque no parece experimentar ningún tipo de remordimiento por sus actos. Un libro muy recomendado para quienes le interesan los temas sobre los campos de concentración y la segunda Guerra mundial.