Este es el último poemario hasta el momento del poeta cordobés Rafael Antúnez Arce. Sin duda es el que más me ha gustado. Funde elementos reales que aparecen como trasuntos de otra realidad más cierta. Atraviesa las páginas un vocativo sin nombre al que se apela. Conmovedor. Lo terminé en una noche, sin querer. Y el poema final, inmenso.