Durante toda la historia encontramos recuerdos o momentos actuales donde a la protagonista (Yuki) se lo hacen pasar mal porque un día fue gorda. Solo hay alguien que la ha apoyado y ¡querido! durante toda su vida, Migiwa, pero ella no recuerda todos los momentos que pasaron juntos, solo recuerda al capullo frío que la rechazó con crueldad y por el que ella bebía los vientos, Shin. Pero a diferencia de otras tontas protagonistas que vuelven al lugar de sus pesadillas para reconquistar al capullo de turno, Yuki, ¡quiere vengarse! Eso lo hacía diferente, novedoso, interesante, y mucho más si sumamos la presencia de Migiwa y los flash back que al final llegaron sobre él y Yuki.
Ahora bien, ¿por qué no me ha gustado tanto como esperaba? Entre otras cosas, por su mensaje, porque no hay mensaje de esos dulces y bonitos que digan que la belleza está en el interior (¿es idealizar mucho creer que amamos a alguien por quién es y no por cómo luce?), tampoco hay una evolución emocional en Yuki.