Memorias de un hombre solo narra la historia de Humberto Marte, un ingeniero constructor de la clase alta de Santo Domingo, quien después de haber acumulado fortuna en el negocio de la construcción de diversos tipos de obras, descubre que su vida, aparentemente dichosa, no tiene sentido.
Este hallazgo lo hace a partir de entrar por primera vez a un casino, de donde no puede volver a salir. A medida que su soledad espiritual se ahonda, más se involucra en el mundo del juego del black Jack y siente, entonces, que lo único que tiene sentido es jugar. Al paso del tiempo su adicción degenera en ludopatía y por sus irrefrenables ansias de jugar va tirando todo a su paso: fortuna, familia, amigos.
Nunca había leído nada de un autor de República Dominicana, y creo que este es un buen inicio. Esta es una historia actual, cruda, desmembrada, sobre un hombre y su perdición... Y sobre su verdadera pasión.
Aunque cuesta mucho entender que un hombre valla tan voluntariamente a su perdición, este libro te cuenta que la felicidad no siempre es igual para todos.
La adicción a los juegos de azar tiene un retrato crudo y violento en este libro, Humberto, un hombre que siempre lo ha tenido todo cae en desdicha cuando los casinos entran en su vida, perdiendo en el camino no sólo dinero y bienes materiales, también a sus seres queridos que se ven arrastrados a la desgracia debido a la adicción de éste.
Lo que menos me gustó fue la situación de la hija del protagonista, Lila, me pareció asqueroso, en especial porque se trataba de una adolescente. La forma en la que el autor manejó ese tema fue repugnante.
Una historia triste que desemboca el azar de un hombre que al parecer tenía la vida perfecta perdida por un vicio, crear y destruir jugarse todo y ganar todo o perderlo todo inclusive su vida misma. Buena historia.
Una auténtica obra de arte, exquisita al paladar, llena de una gran reflexión y una realidad que confronta, amé esta historia, cien por ciento recomendada.