Esta es la historia de Hipólita, una heroína inmortal, y también una sátira de la condición de víctima del género femenino. De Daniela Tarazona, autora de El animal sobre la piedra . Esta es una novela sobre la inmortalidad protagonizada por Hipólita Thompson, quien lleva a cabo acciones de superheroína. Está dotada con poderes y facultades especiales por Dios; sin embargo, lo relevante de sus andanzas estriba en su patetismo, en sus accidentes y en sus constantes decesos. Hipólita es inmortal, desorientada y rebelde. Trabaja como panadera en las noches y, durante el día, realiza acciones para ejercer la justicia donde considera que no la hay. Sus actos de salvamento son ridículos dentro del contexto apocalíptico que habita, y parecen no tener sentido. En la historia de la literatura, existen personajes femeninos que han roto con cierto orden establecido y han tenido un destino fatal (p. e. Madame Bovary o Naná). En la Historia, mujeres que han visto otras dimensiones han sido las brujas. La creación del personaje de Hipólita Thompson, se fundamenta en ironizar la condición de víctima en el género femenino, en llevar esta victimización hacia la farsa para indagar qué puede sucederle a una mujer inmortal y con facultades especiales, también humana y errática, si su mayor poder consiste en resucitar. Hipólita ejercerá los poderes que le han sido otorgados (telequinesia, desplazarse a gran velocidad, adoptar las voces y los cuerpos de los otros, etc.); luego renegará de los designios de Dios pero quizá su estabilidad y sus dones se verán mermados cuando se sienta enamorada (como le sucede a Wonder Woman, según Margaret Atwood). Buscará ser mortal y para ello matará a un dragón, comerá la hoja del Tunú (un árbol mágico), porque ella buscará a la muerte por su propia mano.
Daniela Tarazona (ciudad de México, 1975), estudió cursos de doctorado en la Universidad de Salamanca. Fue becada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México y colaboradora de revistas y suplementos como Letras Libres, Renacimiento, Crítica, entre otras. Es autora de la novela El animal sobre la piedra publicada por Almadía en 2008, recibida con entusiasmo unánime por la crítica y considerada una de las mejores diez novelas mexicanas del año.
Recientemente, me está dando por leer libros recién publicados y algunos de autores poco conocidos, como es el caso de Daniela Tarazona que con El beso de la liebre tiene ya dos novelas en su haber. La primera no la he leído pero esta, que acaba de salir hace un par de meses apenas, no la pude resistir y, contra mi propósito de no precipitarme en las compras, la he pagado antes de darme tiempo para meditarlo con más calma.
Es un libro raro, evidente producto de una imaginación poco convencional y del nulo respeto por las reglas de la lógica.
La protagonista, Hipólita Thompson, es una especie de superhéroe que puede resucitar, viajar a grandes velocidades y renacer de sus cenizas, entre otras muchas proezas.
No me ha quedado del todo claro si es una postura irónica y satírica de la autora o un reflejo de creencias poco ortodoxas, pero el caso es que resulta divertido seguir las aventuras de Hipólita, su amor prohibido con el emisario y los corajes entripados de dios, que nomás no puede hacer que Hipólita se comporte como es debido y tiene que aplicar medidas correctivas con más frecuencia de la que debería ser necesaria, tratándose del amo de la creación.
Como mencioné, Tarazona rompe los moldes, se contradice, hace una afirmación terminante para desmentirla una página más adelante y se ríe de nosotros al quebrar esa condición de verdad interna que, nos han dicho, debe guardar toda narración.
Pero no es desagradable que alguien tenga el valor para tomar tales riesgos, pues resulta equivalente a dejar varado al lector en una isla desierta y sin brújula. Una isla hermosa, por cierto.
A mi juicio, todo parece indicar que a Tarazona le rebosa fantasía hasta por las orejas o, simplemente, se regodea en lo absurdo.
La fantástica biografía de Hipólita Thompson, una hija de dios capaz de resucitar, quien vive en un mundo postapocalíptico y nació con labio leporino. Hipólita tiene que soportar la carga de ser hija de un dios aburrido, mientras no termina de entender, o abrazar su misión.
Hipólita Thompson mujer predispuesta a la inmortalidad, con dones divinos que la asemejan a los semidioses griegos, pero con una estética más cercana a los superhéroes gringos. Hipólita es la protagonista de esta novela, escrita por la mexicana Daniela Tarazona, una mujer diseñada por un Dios que en su voluble voluntad intentará utilizarla para manipular a su fastidiosa creación. El libro está lleno de alegorías siendo una de sus vertientes la crítica a las sociedades modernas. Podemos deambular junto a la protagonista por un mundo permanentemente en guerra al estilo de una distopía orwelliana, donde los ciudadanos pueden ser aislados con su beneplácito en reservas, el medioambiente ha sido modificado por los seres humanos hasta impresionar una permanente carestía y miseria. De una lectura fluida y rápida, ya que el texto está desprovisto de excesivas descripciones, sino que influida por Hemingway y Clarice Lispector, en las acciones sucesivas van construyendo a los personajes, nos van proporcionando datos de sus pensamientos y del mundo en el que viven, sus motivaciones o falta de ellas. Al principio me fue un poco difícil ubicarme en este mundo desolador, produciendo en mí una sensación parecida a la que produce leer a Kafka. Observamos que los personajes suprahumanos, son solo versiones con poder para violar las leyes físicas de la materia y del tiempo, pero moralmente iguales a los hombres, tenemos a un Dios cruel e impulsivo, servido por un mensajero propenso al abuso sexual, y a una ingenua, pero poderosa protagonista. Un libro a momentos difícil de digerir por la crudeza de sus observaciones, y como buena obra de arte no procura el confort del lector, al explorar esta historia, el desasosiego se mezcla con la belleza.
Es una historia que no tiene un tiempo definido y sin embargo, las críticas con perspectiva de género son súper fuertes, van desde la cosificación de Hipólita, hasta la utilización no sólo de ella como ser entero, si no de cada órgano "divino" Es una historia fuerte, que no nos da ninguna esperanza como humanidad.
Esta novela tiene una estructura que recuerda a Alicia en el Pais de las Maravillas. Mas un divertimento pero si tiene principio y un final. Divertida.