Parecen quedar lejos de nosotros aquellos tiempos en que la filosofía tenía un profundo impacto en la vida de quienes la cultivaban, cuando era una práctica que conllevaba toda una ejercitación cotidiana y un estilo de vida. La palabra filosofía ha llegado a ser sinónimo de especulación, de pura teoría, de reflexión estéril, y casi hemos olvidado que durante mucho tiempo fue considerada el camino por excelencia hacia la plenitud y una fuente inagotable de inspiración en el complejo camino del vivir. Esta convicción de que sabiduría y vida son indisociables hacía de la filosofía el saber terapéutico por excelencia. Este libro es una invitación a conocer y cultivar esa sabiduría. Se dirige a aquellos que creen que la filosofía debería ser algo mucho más relevante y directamente concerniente a la propia vida que lo que se suele enseñar como tal.
No sé cómo enfocar esta reseña. Me he tomado unos días para reflexionar tras la lectura de este libro para ver cómo sedimentaba en mi mente lo que había leído. Habla la autora de filosofía. Pero ya desde un principio nos apunta a dos tipos de filosofía. Por una parte hay una académica y formal pero fútil, vacía y alejada de la vida. En cambio hay otra perenne, sapiencial y que está ahí para ayudarnos en el día a día. A ésta la relaciona con toda esa sabiduría que surgió durante lo que Jaspers llamo "Era Axial". Así, con las corrientes filosóficas helenísticas y sobre todo orientales como herramientas, Mónica Cavalle nos abre una ventana nueva, antes no solo cerrada si no también oculta, a través de la que entra una corriente fresca de aire y una luz brillante. Nos introduce la autora en las enseñanzas del Tao y a través de ellas expone la teoría base del libro: la no dualidad. Ahí empiezan a romperse todos mis esquemas occidentales. No sé cómo describir los efectos que la lectura de este libro me ha producido .Siento haber descubierto algo, aunque todavía no se bien como usarlo. Los conceptos son nuevos y disruptivos. Nada intuitivos por otra parte. Por ello el libro requiere una lectura atenta y pausada. Avanzando y retrocediendo como un camaleón. Es un libro de esos que te encuentran a tí. No vayas a buscarlo porque huirá, has de dejar que el libro te atrape. Una vez dentro, requiere de cierta actitud, de una voluntad de desentrañar sus misterios. Hay que leerlo con hambre. Pero el poso que deja es sólido e intuyo que valioso. En resumen, un libro diferente, que requiere atención y sobre todo una mente abierta, receptiva y dispuesta al cambio de ciertos esquemas o marcos de pensamiento que dábamos por supuestos. Pero no lo leas por leer porque el esfuerzo no valdrá la pena. Ánimo. Eres mano, no péndulo 😉
Un gran libro, cada vez que lo abría para continuar aprendiendo, encontraba sorpresa (tomando la palabra con significado de atracción y admiración). Comprende muy bien lo que es la filosofía perenne y como es que hoy en día se cree que la misma solo se utiliza para obtener conocimiento teórico y académico; sin embargo, no la utilizamos para llegar a la sabiduría (llevarlo al Ser), solo la vemos para crecer en intelecto. Hace falta mucho trabajo para usar la filosofía como terapia.
No digo más. Una síntesis magistral sobre la sabiduría perenne. Un recetario espiritual para el alma del hombre que vive más muerte que vivo. Cavallé, de la mano, sin pretensiones falsas, no muestra el valor soteriológico de las enseñanzas de los maestros de la humanidad de oriente y occidente. El telos de tantos siglos discutiendo el porqué hay algo en lugar de nada nos queda límpido: la recuperación de la conciencia de unidad individualizada. Ser parte consciente del absoluto.
Es la segunda vez que lo leo y me ha vuelto a encantar. Es un libro denso pero fácil de leer ya que pone ejemplos sencillos y repite las ideas con ejemplos distintos para entenderlas mejor sin llegar a ser repetitivo en exceso. Compara la filosofía actual con la originaria e introduce algunas filosofías orientales y presenta (menciona más bien) diversos autores tanto occidentales como orientales. Genial para iniciarse y tomar una visión general.
(4.5/5) Llegué a esta autora tras leer su monumental "La sabiduría de la no-dualidad", donde me maravilló su grandioso background cultural, filosófico y sapiencial, como para ser capaz de abordar la teoría Heideggeriana y la gnosis vedántica de un modo tan audaz (véase el mi review al respecto).
Este ensayo posee numeros vínculos con aquella tesis, dado que las alusiones a la no-dualidad y, en especial, las referencias a Nisargadatta y al Vedanta son continuas. En cualquier caso, no repetiré lo que ya han comentado otros usuarios de goodreads al respecto; creo que la mayoría de juicios positivos son acertados: es un bellísimo tratado, alejado de la autoayuda y la "filosofía" positiva actuales, y destila mucha sabiduría. Por sus páginas deambulan Krishnamurti o Emerson, Lao Tse o Platón, Heráclito y Kierkegaard.
Por aportar algo diré que, no obstante, es una obra que permite también ciertas críticas. En dos sentidos. Por una parte, "desde fuera": creo que Cavallé y la sophia perennis que proclama (tipo Aldous Huxley) es presa en parte de cierto imaginario de la Completitud y del Todo un tanto "infantil" por así decirlo. Por otra parte, "desde dentro", creo que la sabiduría perenne, aun cuando posea ciertos patrones comunes, no debería tratarse como una Unidad coincidente, sino que debería aceptarse que hay grietas, diversidad e incluso contradicciones en algunos casos. Mismamente, ahí está el shivaísmo vedanta, que contraria en ciertos detalles a su amado Nisargadatta, pues acepta una violencia, contradicción y no completitud en la creación y recreación universal. Creo que un poco de la dialéctica y tensión psicoanalítica lacaniana le daría el bordón final, pero es sólo mi opinión y mi propuesta.
Que conste que con el párrafo anterior no quiero desvalorizar ni generar polémica. Es posible que Cavallé pudiera darme buenas respuestas. Creo que el ensayo es una obra muy digna en lengua española, que rescata el concepto -tan olvidado- de la sabiduría y que es muy completo y claro en sus fines. Sin duda alguna, una lectura que haría temblar todas las secciones de autoayuda y psicologismo de nuestras librerias. No entiendo, por cierto, como es que Montserrat Cavallé no es más conocida.
Un libro sobre sabiduría, filosofía oriental y conexión entre filosofía y espiritualidad. Un gran libro para recomendar a la gente interesada en el tema.
Es un libro hermoso y con un lenguaje muy accesible tanto para aquel que tiene pocas nociones de filosofía como para los estudiantes del tema.
Mónica nos invita a regresar a los orígenes de la filosofía para recordarnos que cuando surgió no buscaba ser algoreservado solo para una elite intelectual como actualmente las universidades promueven, sino su esencia era existencialista y espiritual, la filosofía buscaba ser una guía para vivir.
Y que hoy esa función parece ocuparla la psicología, sin embargo la psicoterapia se utiliza para aliviar malestares temporales como si fuera un analgesico y no explora las profundidades qué la filosofía si, que es la única que puede darnos ese sentido y un bienestar duradero.
Nos muestra que hoy más que nunca en medio de un mundo de hipervelocidad e intoxicación necesitamos volver a explorar nuestro sentido filosofíco por un tema de salud mental.
Justo lo que necesitaba para recobrar la practicidad de la filosofía en la vida diaria. No es para nada un ensayo filosófico pretencioso ni caprichoso. Cavallé hace un excelente trabajo hablando de la filosofía como lo más cotidiano en la vida sin ser simplista. Lo que más me gustó es que retoma mucho la filosofía oriental.