Patricia Esteban Erlés nos invita a visitar su Casa de Muñecas soñada, una idéntica a las que salían en aquellas películas antiguas protagonizadas por chiquillas ricas, pálidas y desdichadas; algo tan bonito, tan siniestro y tan delicado que parece imposible que exista fuera de la ficción. Esta Casa de Muñecas tiene un dormitorio con armarios que esconden cosas y parejas que padecen de terror nupcial; un baño lleno de mujeres atrapadas en el espejo; el cuarto de los juguetes retiene a todas las niñas que pudimos ser; y el desván alto y oscuro de esta mansión de juguete, es un rincón maldito donde caben todos los miedos, las fobias irracionales o las criaturas que atormentan nuestra mente. Y hay muchas más habitaciones, más espacios y largos pasillos oscuros. Recorramos esta mansión, conozcamos sus misterios, admiremos su belleza magenta, pero sin olvidar que nos devolverá la mirada. Las casas de muñecas nos miran, se pasan la vida mirándonos. En su primer libro de microrrelatos, Patricia Esteban Erlés ha logrado una extraordinaria colección en la cual, a lo largo de diez habitaciones y cien textos, se pasean miedos infantiles, ecos literarios, cinematográficos y fotográficos. Una muestra de género fantástico teñido de magenta, repleto de niñas que no crecen, de muñecas con vida propia, de fantasmas y lugares secretos. Un paseo por un “ajuar funerario” delicioso que Sara Morante ha dibujado de tal modo que sus ilustraciones no sólo complementan los textos, sino que dialogan con ellos, e incluso, por momentos, amplían su sentido.
Patricia Esteban Erlés es una escritora española. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, como investigadora, Patricia Esteban Erlés ha estudiado los libros de caballerías del siglo XVI. Ha publicado tres libros de cuentos.
La idea es interesante, se trata de microcuentos de terror (o pretenden serlo) que realizan un recorrido por una casa de muñecas. En cada habitación y espacio, se entretejen historias inquietantes. Como en cualquier libro de cuentos, hay algunos mejores que otros; sin embargo, para mí la mayoría serán poco memorables.
Se trata de microcuentos de terror (o pretenden serlo) que realizan un recorrido por una casa de muñecas. En cada habitación y espacio, se entretejen historias inquietantes. Mi primera vez creo que he leído un libro de micro relatos y puede que por eso no me ha llegado. La inmensa mayoría no me han dicho nada, algunos, muy pocos, se salvan y bueno no están del todo mal Valoración: 2/10
Microreseña para un gran libro Casa de Muñecas recoge una centenar de microrelatos capaces de electrificar nuestra espina dorsal y ponernos los pelos de punta.Recomendable para amantes del terror, del cuento -independientemente del género-, creyentes de lo sobrenatural y espantadizos de las sombras. Además son una maravilla las ilustraciones de Sara Morante que se complementan estupendamente con los relatos.Pero no solamente veremos fantasmas y muertos vivientes. La casa de muñecas es también un espejo de la vida familiar y de las relaciones personales.La autora explora muy bien su lado oscuro.
Un libro llenos cuentos cortoas, algunos de una sola línea. Algunos grandiosos otros no tanto. algunos deterror, anticipación, de aombro, fantasía, odio. Me gustarón mucho.
“Un suicida es alguien que sale del cuarto porque quiere estar solo un rato que dura para siempre”.
He de admitir que no es el tipo de libro que suelo leer, ya que usualmente no me gustan los cuentos, no obstante, lo disfruté. Más que cuentos, creo que se trata de microrelatos, pues las historias no van más allá de unas cuantas líneas. Está escrito de forma que por momentos parece poesía y eso me gustó. La premisa es novedosa y, aunque no es un libro que cause terror, muchas de las historias sí son inquietantes. Recomendado.
Un libro de microficciones muy particular, está estruturado como si estuviéramos en una casa de muñecas, dividido en bloques de acuerdo a los espacios de la casa, tenemos al inicio una hoja de ruta de la casa, el cuarto de juguetes, el dormitorio infantil, el dormitorio principal, el salón comedor, la cocina, la biblioteca, el desván de los monstruos, la cripta (¿? esta me sorprendió jaja) y las áreas exteriores, con una advertencia final sobre las casas de muñecas en la cultura popular.
Me pareció un planteamiento muy interesante y aunque hay microrelatos muy buenos, otros no tanto y unos meh! al terminar mi apreciación del conjunto resultó muy satisfactoria. Una de las cosas que más me gustaron es que varias de las historias están contadas desde la perspectiva interior de las casas y de sus habitantes. Mis relatos favoritos fueron: La hoja de ruta, Isobel, Terrores nocturnos, Castigo, Pedazos de amor, Invisibilidad, La niña fea y Tranvía de medianoche.
Mi frase favorita "Nadie debería jugar con una casa de muñecas. La casa de muñecas es el falso juguete, el juguete maldito. Acarrea un oscuro pasado de películas de miedo y crímenes victorianos. Sus habitantes, da igual la casa de muñecas a la que te asomes, nunca te esperan, nunca parecen felices de verte ni de existir".
Una serie de microficciones tenebrosas en torno a las casas de muñecas, claro, pero también a las niñas misteriosas, amistades extrañas, fantasmas irónicos y uno que otro miedo que no nos deja dormir por las noches. Todo esto narrado de una forma perfecta, de vez en cuando graciosa, pero no por eso dejada al azar. Patricia Esteban Erlés es muy dedicada a lo que escribe por más corto que sea y eso me parece maravilloso.
Muy interesante el recorrido por la casa de muñecas acompañados de Microcuentos macabros. Algunos cuentos cortos muy interesantes y otros que seguro olvidare.
De cualquier manera es bastante rápido de leer, muy entretenidas imágenes igual de macabras y con una buena idea.
Me pregunto de donde viene ese ingenio para tanto cuento.
Este maravilloso libro lo encontré, sin querer, el mismo día que fui a comprar El ángulo del horror. No sabía nada de la autora, pero su premisa (que me hizo recordar a La casa embrujada y Apartamentos de Alberto Sánchez Argüello) me picó la curiosidad: un viaje al interior de una casa de muñecas. Lo que encontré superó mis expectativas: minificciones ominosas, ácidas y juguetonas con una prosa muy bien cuidada, una contundencia letal y siniestramente ilustradas. La casa de muñecas es la miniatura perfecta para evidenciar grandes preocupaciones, como la soledad, el miedo, la muerte. Colegas españoles me recomendaron buscar más material de la autora, y sin ninguna duda lo haré.
Ya me pasó con otro libro de la autora y me ha vuelto a pasar ¿ Qué acabo de leer? Sinceramente, no lo sé. Me gusta el estilo de la narración pero lo veo caótico y anárquico y no me entero de nada. Son historias de terror, traumas, dolor, muerte, soledad pero tampoco lo son.
A mi nunca me han gustado las muñecas. El leer como se “juega” con ellas y que son como una exploración de la existencia y su violencia, me afirma de su carácter inherentemente incomodo.
Casa de muñecas entrelaza lo cotidiano con lo onírico, y la infancia y la adultez se confrontan en un juego de espejos inquietante. La autora construye un universo simbólico a través de una casa de muñecas, un objeto aparentemente inocente que se convierte en un microcosmos donde se reflejan los miedos, deseos y traumas más profundos del ser humano.
El libro comprende una serie de microrelatos que, como piezas de un puzzle, conforman un todo coherente. La obra se inicia con Sweet Home, una especie de prólogo que nos introduce en el universo de la casa de muñecas y establece el tono de la narración. Cada lugar de la casa se convierte en un escenario para una historia diferente, pero todas ellas comparten una atmósfera inquietante y una profunda carga simbólica.
La división en secciones, junto con las ilustraciones de Sara Morante, crea una experiencia de lectura visualmente atractiva y rica en detalles. Las imágenes aportan un toque onírico y poético a la obra, complementando a la perfección el texto y enriqueciendo la interpretación de cada historia.
El estilo de Erlés es preciso y evocador. Su prosa, que en ocasiones roza la poesía, logra transmitir una gran intensidad emocional con pocas palabras. La autora utiliza un lenguaje sencillo y directo, pero cargado de connotaciones, que invita al lector a una interpretación personal de cada historia.
Mis historias favoritas: Asado de domingo, La gemela fea y Tierra en el ojo.
Toc Cada vez que tu cadáver llama a la puerta finjo desde el otro lado la voz de una niña que está sola.
La primera vez que nos vimos fingimos que era la primera vez que nos vimos. Nadie más, aparte de nosotros, lo notó.
La verdad es que el libro está muy cuidado, muy bien hecho, las ilustraciones de Sara Morantes son una pasada. Y los cuentos también están bastante bien pero, en el conjunto, se hace pesado.
El fantasma de mi primera mujer ronda la cama donde duermo cada noche con mi segunda mujer. A ninguno de los tres parece disgustarnos mucho.
El problema es que se hacen repetitivos. Si te cuentan alguno suelto están bien, algunos más que bien, pero leyéndolos todos seguidos llega a cansar tanta mini historia de muñecas, de espejos, de muertos que no saben que están muertos, de muñecas que no saben que están muertas que se miran en un espejo...
El hombre que amé se ha convertido en fantasma. Me gusta ponerle mucho suavizante, plancharlo al vapor y usarlo como sábana bajera las noches que tengo una cita prometedora.
Una casa de muñecas, ese juguete inofensivo que muchas niñas tenían o queríamos tener, es el escenario para una colección de cuentos cortos siniestros, pequeñas pesadillas victorianas. En general me gustaron, unos más que otros. Recomiendo leerlos de a poco cada día, de lo contrario tantas historias leídas de corrido pueden llegar a cansar.
En términos de mini ficciones, este libro me agradó más, pues tiene tramas y atmósferas coherentes y un solo objeto maldito como foco de su obsesión: la casa de muñecas. No solamente veremos fantasmas, muertos vivientes, conventos diabólicos y edificios derruidos, sino una especie de exploración de la infancia y la belleza y lo frágiles que son. La casa de muñecas es también un pequeño espejo de la vida familiar, juguete-metáfora que posee tintes inquietantes que la autora explora muy bien.
Su mayor fuerza es, creo, la potencia de sus frases, y la ambigüedades calculada para poder generar plotwists incluso en la más pequeña de sus historias; tramas que develan su verdadera naturaleza al final y cimbran más los cimientos del miedo. Las ilustraciones tienen un estilo muy interesante, aunque no creo que se nutran lo suficiente del material de origen y, además, la escuela paleta de colores no los volvió muy memorables, al menos para mí. Sin embargo, sí que aportan algo al libro, y hay 2-3 imágenes fascinantes. La autora inserta una atmósfera de oscuro cuento de hadas que me hizo pensar en Angela Carter, y sabe perturbar con el uso de niños transfigurados, que representan la corrupción de la inocencia. Criaturas monstruo, todo un carrusel de otredades. Todo está aquí.
📣 "Recorrieron el pueblo y nadie los quiso. Al anochecer, un poco más flacos, menos limpios y rubios, los niños fueron desandando el camino hasta que llegaron de nuevo al claro del bosque. Se dieron la mano y saltaron juntos. Muy silenciosa, se los tragó el agua negra del pozo."
Esta fue una recomendación de una amiga, y definitivamente le pediré que me recomiende libros más a menudo. Casa de muñecas es para mí algo totalmente nuevo. Apenas había leído microficción (leeré más). Conozco muy poca literatura gótica a parte de unos cuantos clásicos. Y nunca he tenido el menor interés por ver películas de Chucky, con muñecos diabólicos. Parecía Esteban Erles combina, en cuentos brevísimos, un regusto por esa literatura de claroscuros, angustias, personajes ambivalentes que acechan, con una forma de narrar cercana al surrealismo, donde los flujos de conciencia de un ser inanimado conducen de repente a un lugar imprevisto y tan absurdo como mágico, cargado de sentido y de un sarcasmo penetrante. No todos los relatos son igualmente brillantes, pero las partes equilibran el todo y alcanzan, creo, una nota muy alta. Las ilustraciones de Sara Morante son inseparables del texto y lo amplían de forma genial. Entre una y otra autora, el libro eriza la piel en más de una ocasión (aun si es con una sonrisa satisfecha en los labios).
Una re-lectura interesante, hasta le agregué una estrella.
Una colección de cuentos que usa la imagen de la Casa de Muñecas para hablar de los deseos, la vida, la muerte, del deber ser, etc, desde una óptica de las mujeres. Me parece interesante el juego de Patricia de usar objetos, sobre todo las muñecas para hablar sobre la vida.
Todo el libro está dividido en partes de la casa, y lo que más me gusta es la hoja de ruta, muy buena idea para iniciar el viaje.
Pero incluso ahora como la vez pasada, los cuentos me parecen tan iguales y tan poco memorables, que sé que los olvidaré pronto, así que supongo siempre estará bueno para re-lecturas.
Mis favoritos son: killer barbies, cuestión de proporciones, tres gatos negros, la gemela fea, el ramo, la mujer de rojo, seis dedos, orlando, espantavivos, advertencia final.
Creo que es bien difícil escribir minificciones de terror porque el miedo es una sensación que se va construyendo poco a poco.
Aparte con las minificciones siempre corres el riesgo de que terminen pareciendo chistes malos. Pero este libro lo hace increíble (en la mayoría de los relatos).
Estos fueron mis favs:
1. Anas
Sin que nadie se diera cuenta, maté a todas las niñas del colegio que se llamaban como yo. No soportaba que hubiera tantas. Lo hice por el bien de todas, para que no se volvieran locas las hermanas, gritando nuestro nombre por el pasillo, para no confundirnos y empezar a ser cualquiera de las otras sin darnos cuenta. Algunas lo entendieron. Otras no. Morían sonriendo, en las duchas del segundo piso, en el gimnasio, o con un rictus torpe, dándole demasiada importancia a la vida y a sí mismas. Yo las maté a todas con el mismo cariño tembloroso, encogiendo los hombros al alejarme de aquellas niñas sombra a las que nadie llamaría ya de ninguna manera.
2. La niña sin madre
La niña sin madre solía rezar por las noches, enterrada entre las sábanas frías, castigada a dormir bajo el crucifijo que habían arrancado de su ataúd, justo antes de sellar el nicho. Mamita, yo te quiero mucho, pero por favor, no te me aparezcas.
3. Carne fresca
Me gusta abrir el frigorífico y que tú estés ahí.
4. Dios
Nos daba pena Dios. Estábamos seguros de que era como un enorme cachorro ciego.
El concepto es muy interesante y me atrevo a decir que hasta es innovador, pues todo está planeado a representar una casa de muñecas, dividiendo el libro en secciones que llevan por título una habitación dentro de la casa de muñecas con una temática que va acorde a todo el concepto en general y a la sección específica que uno como lector puede leer y explorar sin ningún orden en específico. Los microrrelatos son interesantes, pues retoman muchas veces esa parte del terror, misterio y de lo que pueden significar las muñecas y su estrecha asociación con la niñez y la muerte. Sin embargo, debo de admitir que hay muchas veces que todo se siente muy repetitivo, pues al tratar o leer muchos microrrelatos que tienen el mismo concepto y trama, y que van seguidos el uno del otro; pasan de ser algo innovadores y atrapantes a ser algo olvidables y sin interés, creo yo que ese es su error principal. Las ilustraciones me parecieron preciosas con ese aura de misterio e incomodidad que finalmente es el propósito de todo el libro, hacer que te sientas incómodo cada vez que lo lees porque no pretende ser algo agradable ni bello, sino que hace que te sumerjas en esa atmósfera de misterio, como si tu mismo vieras dentro de esa casa. Te recomiendo leerlo si quieres comenzar a explorar este género, pero sí te recomendaría que no lo leas todo de corrido, sino más bien que vayas leyendo de a poco porque así lo vas. a disfrutar más y no vas a caer en que te parece repetitivo todo.
El libro me hizo reflexionar en qué radica sentirse familiar a algo. De manera inmediata, surge la respuesta más evidente: la propia familia; pero pienso que no es solo eso, también es el hogar, la casa en sí como espacio físico, sus muebles, sus retratos que nos sabemos de memoria y sus espejos que nos han visto por años en nuestros mejores y peores días. Por esto mismo, es aterrador pensar qué pasaría si un día mi espejo me desconoce y refleja a alguien más, o bien, descubrir que la casa puede ser el escenario de auténticas pesadillas.
Esteban Erlés presenta una colección de microrrelatos donde eso que se identificaba como doméstico, propio y querido, esconde una cara siniestra, que a lo mejor se intuye que existe, pero no se tiene certeza porque está sigilosa en la oscuridad.
Los textos abordan temáticas variadas, pero giran en torno al cuestionamiento de qué es lo familiar. Para esto, se vale de un motivo que dará forma a la obra: la casa de muñecas y esta, le dará pauta para hablar de temas que se le asocian como la infancia, la familia o la vida doméstica.
Casa de muñecas es un libro de microrelatos de ficción, terror fantástico que con un tono irónico, ácido, siniestro, poético nos da un recorrido por: cuarto de juguetes, dormitorio infantil, dormitorio principal, cuarto de baño, salón comedor, cocina, biblioteca, desván de los monstruos, cripta y exteriores.
La idea del libro se me hace muy original y paranoica, en el sentido que es un bombardeo de microrelatos que si bien no son agobiantes, te enganchan a seguir avanzando en la lectura.
En ocasiones, una frase o un párrafo resultan poderosos y suficientes para contar el mundo de los que habitan la casa y los que la observan.
El talón de Aquíles es la saturación, ya que hay varios relatos que pudieron extenderse y volverse cuentos, considero que con una depuración, se podría disfrutar más y brindar historias más entrañables o impactantes, ya que el libro cuenta con personajes repletos de fantasmas y muñecas con vida propia que te hacen reflexionar sobre la eternidad en la que se encuentran atrapados.
Un libro soberbio que cumple su cometido. Es maravilloso, único, condensado. Es elucubrante, inquietante, raro y evocativo. Cada cuento es poesía, te propone a imaginarte, imágenes potentes. Se que quizás para algunos, no sea el mejor libro de 'Cuentos de Terror', pero hoy en dia lo que te asusta es tan subjetivo. Personalmente, muchos de los cuentos me provocaban miedo debido al uso que hace la autora de los elementos de inocencia como: juguetes, juegos, niños; para darle la vuelta y contarnos cosas macabras, maravillosas e inquietantes. Quizá ya es un recurso muy usado, pero la autora usa sus habilidades narrativas para darnos algo más que un cuento: una poesía. Un cumulo de imagenes, que si te dejas llevar te dejarán pasmado. Mis cuentos o partes favoritas: la belleza, Dios, el columpio y la Mujer de Rojo. Pero quiero decir que todo el libro es mi favorito. Es una sola pieza que por separado no funcionaría.