La voz poética de Claudio Rodríguez es una de las voces más transparentes de la poesía castellana de nuestro siglo. Es una poesía reflexiva y severa, cuyo discurrir fluye armoniosamente ante la contemplación de la naturaleza, la existencia de los hombres y la consideración de su posible trascendencia. El verso largo hace propicia la reflexión y el recogimiento interior, la meditación y el vuelo de la imaginación poética. Como si nunca aprendiera a existir, como si cada dolor fuera nuevo y nueva cada alegría, el poeta se sorprende de todas las alteraciones que trastornan su vida. No duran los momentos de plenitud, ni puede sostenerse el instante de la visión, ni permanece constante el conocimiento. Perplejo, el poeta considera que toda vida es alteración : de la abundancia a la escasez, de la generosidad al egoísmo, de la pureza a la vileza ; se gana en conocimiento, pero puede perderse el alma en el tránsito de la vida. Aunque no hay ilusión sin dolor y todo deslumbramiento es, también, ceguera, el poeta asiste a la resurrección de la gracia, al despertar de la verdad que parecía escondida para siempre y reconoce su presencia. Se sorprende de que aparezca de nuevo la claridad y de que él esté allí para contemplarla y de que la vida sea, por un instante, el cumplimiento del deseo.
Exigente y perfecta poesía. Necesita relectura y análisis para disfrute pleno aunque es deleite en sí misma: “Y yo te veo porque yo te quiero. No era la juventud, era el amor cuando entonces viví sin darme cuenta con tu manera de mirar al viento, al fruto verdadero.”
Estilisticamente es perfecto, todo en su sitio, la palabra justa. El problema, la palabra justa para decir la nada, porque se pone metafísico que se entera solo él y no creo que durante mucho tiempo. Es lo típico que te viene la iluminación de los dioses y a los cinco minutos dices: pero que coño he escrito aquí. Claudio es un poco eso, ebrio y reflexivo. Yo le quiero igual. Las 4 estrellas son por un poema precioso que tiene sobre un amor que se llama Mari como mi madre. Cuando habla de cosas concretas, cuando vuelve a la tierra, si que es una gozada el Claudio.