Cuando comencé con la lectura de esta obra, me llamó poderosamente la atención las múltiples referencias que nos llevan a otros libros y autores como Dumas, Stevenson o Sherlock Holmes. Sin embargo, la más clara es a la obra de Dickens, Oliver Twist, ya que la primera parte de la historia es paralela a la de este personaje.
Estas referencias son muy útiles para los lectores habituales ya que les permite acceder a otras que pueden resultar interesantes para ellos. Asimismo, si esta obra consigue engancharles puede servirse de puente para introducirse a obras del currículo, así como el género picaresco que sí verán de manera obligatoria con El lazarillo de Tormes y la novela realista.
De esta forma, la literatura juvenil nos serviría para dotar de herramientas a los alumnos que puedan utilizar en obras canónicas y así, dar un paso más allá en el aprendizaje literario en el que se están embarcando.
Por lo general, para cualquier persona esta obra puede resultar interesante para leer ya que consigue mantener al lector en vilo sin saber qué es lo que está realmente pasando esa mansión y quién es el señor Dax.