Algun dia tendremos que estudiar con el mayor cuidado los comentarios que Barbara Jacobs suele anticipar en las reflexiones intensas y lucidas de los mismos libros que esta escribiendo. Aun en el transcurso de sus versiones finales, mientras se escudrina a si misma para poner a sus lectores cautivos contra la pared de sus propias incertidumbres creativas, todavia parece preguntarse como pudo escribir el libro suyo que estamos leyendo con tanto placer. Creo que ella no es solo uno de los buenos escritores en estos tiempos de libros faciles, sino que no conozco muchos que sepan anticipar con la misma honradez casi suicida el largo y doloroso calvario de su gestacion y escritura. Podria pensarse de mala fe que es un truco de astucia para ganar meritos, pero sus lectores cautivos sabemos que es en realidad un caso de honradez inusitada aun a riesgo de su propia obra. Su terror es quiza el mismo y pocas veces confesable que otros escritores picapedreros padecemos desde las primeras tentativas de nuestros textos, pero creo que muy pocos lo vivimos de un modo tan encarnizado como ella en la pesquisa ansiosa de cada palabra perdida, de cada frase banal, de cada atomo del corazon y consciente como pocos de las dificultades inmensas con las que nuestros propios libros empiezan a acosarnos desde mucho antes de ser concebidos. Soy uno de sus muchos lectores puntuales, y mi admiracion por sus libros es apenas comparable con la que tengo por su fidelidad a si misma. (Gabriel Garcia Marquez)