Siento que este libro funciona como la brújula de Jack Sparrow, solo que apunta a los recovecos más bizarros de nuestra tradición literaria. Nunca he sido alguien que tome el canon como el territorio completo de un país, época, disciplina, etc. Me ha gustado siempre buscar en lo escondidito, lo que se oculta detrás de las grandes olas, porque sé que el mapa no es el territorio (dos frases robadas ahí). Aprecio este esfuerzo para ilustrar las prácticas menos comunes dentro de una literatura que a mi ignorante parecer es demasiado seria y académica, puede que sí se de lugar al delirio ocasional o a la experimentación pero esos esfuerzos no son lo suficientemente celebrados en este país en donde casi no leemos (me incluyo porque apenas llevo dos años de lector). A mí esto me sirve muchísimo porque lo pienso como una puerta entreabierta a un Otro Lado desconocido en el que quiero estar más tiempo. Siendo honesto, quiero pensar que paso la mayoría del tiempo ahí, pero rara vez con autores mexicanos. Al leer este libro pude encontrarlos en este cuarto aunque haya sido brevemente. También vi una porción de Octavio Paz, aunque él sea canónico, lo imaginé asomándose como un gigante a esta sala llena de raritos. Y me gustó.