¿Qué papel ocupa el deporte en un escenario bélico? Es una pregunta apenas explorada dentro de la literatura deportiva. Este libro ofrece un recorrido por los principales conflictos de finales del siglo XX y principios del XXI, desde Grozni a Sarajevo, y desde Sierra Leona a Irak, todo en primera persona. Por ejemplo, durante la guerra de la ex Yugoslavia, el propio Ramón Lobo sirvió como correo para mantener en contacto al futbolista Meho Kodro con su familia. En algunas ocasiones, el fútbol fue un mecanismo de integración para niños que tuvieron que rehacer su vida tras el conflicto. En otras ocasiones, el fútbol servía para sobrellevar el absurdo de la guerra, ni más ni menos.
De la colección de Hooligans ilustrados. Ramón Lobo, periodista de guerra con más conchas que un galápago, nos cuenta unas cuantas historias de guerra en las que el fútbol aparece como un protagonista más, con la que da título al libro como hilo conductor. Se hace corto porque lo es, pero se hace corto de verdad, dan ganas de seguir leyendo mucho tiempo. El autor tiene unos cuantos libros de periodismo de guerra publicados. Tal vez sea el momento de añadir alguno de ellos a mi pila infinita.
[ S I N O P S I S ] ¿Qué papel ocupa el deporte en un escenario bélico? Es una pregunta apenas explorada dentro de la literatura deportiva. Este libro ofrece un recorrido por los principales conflictos de finales del siglo XX y principios del XXI, desde Grozni a Sarajevo, y desde Sierra Leona a Irak, todo en primera persona. Por ejemplo, durante la guerra de la ex Yugoslavia, el propio Ramón Lobo sirvió como correo para mantener en contacto al futbolista Meho Kodro con su familia. En algunas ocasiones, el fútbol fue un mecanismo de integración para niños que tuvieron que rehacer su vida tras el conflicto. En otras ocasiones, el fútbol servía para sobrellevar el absurdo de la guerra, ni más ni menos.
El fútbol acerca culturas, borra fronteras y difumina clases sociales; permite penetrar en el alma de las personas sobre las que el reportero va a escribir. Saber de fútbol no es de derechas o de izquierdas, embrutecedor o inteligente, es solo un conocimiento útil, una herramienta de trabajo.
[ O P I N I Ó N ] Para ubicaros: La batalla de Grozni tuvo lugar en agosto de 1996, durante la Primera Guerra Chechena. Consistió en el rápido asalto de las tropas separatistas chechenas (en la llamada Operación Cero) sobre Grozni, capital de Chechenia. El asalto y posterior batalla condujeron al final de la guerra, con la victoria de los rebeldes.
Deciros que el libro no es mío. Fue un regalo que hice a mi pareja y me atrajo su portada. A veces compro libros por su portada solamente. Un pequeño relato periodístico que no me ha dejado indiferente. Es más, quiero leer algo más del autor. Ya tengo fichado el libro "Cuadernos de Kabul". Que se acerca algo más a lo que a mí me gusta. Ya que el fútbol no me apasiona, pero entiendo que llegado un punto puede ayudar a estrechar lazos y fortalecer las relaciones humanas.
“El fútbol inicia conversaciones y las concluye, crea amistades súbitas y las rompe, agiliza trámites y los empantana. El fútbol acerca culturas, borra fronteras y difumina clases sociales; permite penetrar en el alma de las personas sobre las que el reportero va a escribir. Saber de fútbol no es de derechas o de izquierdas, embrutecedor o inteligente, es solo un conocimiento útil, una herramienta de trabajo.”
Historias de fútbol (principalmente del Real Madrid, pero no solo) en zonas de guerra. Cómo Meho Kodro recibió noticias de sus familiares sitiados en Mostar; como el autor (sorprendentemente madridista) escuchó el gol de Zamorano que le dio al Madrid la liga del 95 en un hotel de Sarajevo con una antena sostenida con chinchetas, y cómo en la carretera de Grozni, en plena guerra de Chechenia, con helicópteros rusos masacrando todo lo masacrable, un loco se subió a su improvisado taxi y al enterarse de que era español le espetó "Stoitchkov, Barcelona". El fútbol como máquina de destruir fronteras.
"La memoria es un saloon del Oeste repleto de buscavidas, putas, pistoleros, asesinos, fantasmas, vividores, obreros, gente que sufre y espera, traficantes de lo que sea, desmemoria, brokers y agentes de la ley que se dejaron la ley en casa". Recuerdos y vivencias que nos acompañan toda la vida, con un dejo de nostalgia y humor. El fútbol es también telón para enmarcar nuestro paso por una realidad también ajena pero que se vuelve propia.
El periodista de El País Ramón Lobo (Venezuela, 1955) ofrece en este libro, publicado por la editorial Libros del KO, un recorrido, explicado en primera persona, por los principales conflictos de los últimos años (desde Grozni a Sarajevo, desde Sierra Leona a Irak). La novedad es que aborda el papel que ocupa el deporte, y en especial el fútbol, en estos conflictos.
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Leer esta joya a tres días de la muerte de su autor es darme aún más cuenta de la necesidad de los Ramones Lobo del mundo, por mucho que sean madridistas (qué bien leer en estas páginas que tenia claro que, por su forma de ser y pensar, tendría que haber signo del Atleti, pero ya sabemos que el equipo de fútbol es esa religión irrenunciable que no se elige…) Como todos los libritos de Hooligans Ilustrados que me he leído, gran sabor de boca en chupito.
Descafeinado relato en el que el autor parece haber olvidado la línea principal de la serie "Hooligans Ilustrados" para contar anécdotas personales de sus "aventuras" por países en guerra, las cuales trata, además, con suma frialdad en un texto pesado plagado de errores.
Es un libro un poco light y al que le falta algo de sustancia, no profundiza en las historias. Le he puesto 4 estrellas como aficionado al periodismo de guerra, aunque también podría haberle puesto un 3
De un tema del cual podría salir un libro cojonudo, sale este libro donde prácticamente no hay fútbol, solamente anécdotas descafeinadas y alguna mal contada del autor y poco más.
Me irritó mucho ese cierre. Tenía unas reflexiones hermosas sobre la guerra y el deporte pero muchas no las exploró lo suficiente y se quedó en anécdota.
Una compilación de las aventuras de guerra de un gran periodista en las que el fútbol le ha ayudado a derribar fronteras e iniciar conversaciones. "Una herramienta de trabajo", como dice Lobo.
Un Hooligan Ilustrado diferente. No trata sobre la afición a un equipo de fútbol, sino al fútbol en general en el día a día de un corresponsal de guerra.