Recomendable para primeros lectores, pero apto para ponerle una sonrisa a cualquier persona, independientemente de su edad. Esta ranita es muy entrañable y como no hace más que darle al coco, llega a unas preguntas que no son nada tontas: ¿Dónde comienza el cielo? ¿Puedo decir «yo» cuando estoy sola, es decir, cuando no hay un «tú»? Pero todo mostrado con mucha sencillez, simpatía y de forma muy minimalista (para algo el autor es japonés). No sé a qué edad está ya preparada una cabecita infantil para filosofar, pero independientemente de eso, seguro que incluso a los más pequeños les hará gracia este álbum ilustrado.