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235 pages, Paperback
First published January 1, 1965
A pesar de que Tocqueville evoca la libertad en singular, y no las libertades […] enumera claramente, aquí y allá, los diversos aspectos de la libertad , “la facultad de la nación para gobernarse, las garantías del derecho, la libertad de pensar, de hablar y escribir”, en otro término las libertades personales e intelectuales, la protección que ofrece el Derecho contra lo arbitrario, y, por fin, la participación de la ciudadanía, por medio de sus representantes elegidos, en la gestión pública...En cambio Marx considera imposible que las personas puedan ser libres, así elijan a sus representantes, si padecen hambre y miseria, si viven con miedo a perder un trabajo alienante y mal pagado:
¿Qué significan -exclamaba Marx- las libertades formales (el derecho a hablar, a escribir, a elegir a sus representantes y a adherirse a su Dios) si la existencia real, la de todos los días, la del trabajo, se halla prisionera de la necesidad despiadada que originan el poder del amo y la tiranía de lo indispensable? Contra una cierta complacencia por parte de los privilegiados, inclinados a tolerar la miseria de la gran masa a condición de que sus propias libertades formales fueran respetadas, la protesta marxista no ha perdido nada de su vigor.Los representantes del liberalismo legan al siglo XX -por ejemplo a través de Hayek- la preocupación por la posible pérdida de libertad a manos de los abusos del poder, personalistas o institucionales; los marxistas legan la preocupación por la posible pérdida de libertad por condiciones y estructuras socio-económicas.
La libertad política que ha sobrevivido al integrar a una constitución liberal una parte considerable de los derechos sociales o libertades implícitas en la reinvidicación socialista, ¿podrá resistir mañana contra la creciente tecnicidad de los problemas, la pasividad del consumidor de bienes y la cultura de masas?En el tercer capítulo Libertad política y sociedad técnica, el autor analiza con más detenimiento las tendencias que identifica en las sociedades constitucionales-pluralistas debido a lo que podría considerarse como la lógica de la sociedad industrial:
La libertad que Marx calificaba de formal, la del ciudadano en el empíreo político que elige sus representantes y, directa o indirectamente, al que ostenta el poder supremo, ha sido mantenido en Occidente mientras que ha desaparecido en los regímenes soviéticos […] Qué significa esa libertad para el trabajador, inserto en una organización, o para el consumidor, atado con sutiles medios de persuasión clandestina, o para el espectador de la televisión o el oyente de la radio? […]Analiza con cuidado la experiencia estadounidense, la británica, la francesa y, más que analizar, menciona puntualmente, la alemana y la italiana. Por ejemplo a partir de la experiencia de la V República francesa identifica las siguientes tendencias universales, que insiste, no son exclusivas al mundo francés:
- Personalización del poder;Las preocupaciones centrales de Aron tienen que ver con el la situación imposible a que se ven enfrentados los representantes elegidos y legisladores, y el propio ciudadano de a pie:
- Reforzamiento de la burocracia de Estado y extensión de la función administrativa;
- Pérdida de poder de los parlamentos, dejando al Gabinete y, más aún, a los funcionarios, por una parte, y a los grupos profesionales, por otra, el poder de decisión o impugnación;
- Problemas económico-sociales considerados como los decisivos;
- Manipulación de la opinión gracias a los medios de comunicación de masa y al contacto directo entre el presidente y los electores. Así “.... los medios de comunicación de masas acentúan la componente plebiscitaria de los regímenes occidentales y permiten eventualmente la manipulación de muchedumbres más preocupadas por gozar del bienestar que por participar en la discusión de los asuntos públicos”
¿Cómo podrían diputados sin competencias técnicas discutir con ministros llenos de la ciencia de sus departamentos y asistidos por los mejores expertos al servicio del Estado? ¿Cómo el elegido de una circunscripción podría resistirse a la autoridad del presidente o del primer ministro que se dirige directamente al país? ¿Cómo el elegido, que es en el fondo un profesional de las relaciones humanas, puede adaptarse a una época en que las controversias atañen a las inversiones, los precios, y el consumo? ¿Cómo el individuo, preocupado solamente por el bienestar, pasivamente entregado a la radio y la televisión podría ser un ciudadano en busca de una participación en el diálogo sobre el bien común?Más que una sociedad que se debate entre una ideología liberal y una ideología marxista, Aron considera que los grandes debates en la sociedad industrial se dan entre los que están a favor o en contra de:
- Big State;Muy acertadamente, a mi juicio, Aron subraya que estos son los debates que se dan si se admite “... la expansión como un hecho duradero, como un rasgo estructural de las sociedades occidentales”, premisa que está hoy en día mucho más cuestionada, sobre todo desde la óptica de los movimientos ecológicos, que cuando se escribió este libro y que debería estar llamado a ser un punto clave de debate en si mismo.
- La extensión de la seguridad social;
- Una creciente intervención del estado en el funcionamiento de la Economía;
- El keynesismo y los déficit presupuestarios;
- La aceptación de la desigualdad, tal como y como se reproduce constantemente por el juego de una economía libre;
- La rectificación por la voluntad colectiva de la distribución espontánea de las rentas, de las riquezas o del poder;
- La salvaguardia de los derechos de los individuos o las colectividades.
...ser libre de hacer un cosa y ser capaz de hacer una cosa, son dos nociones radicalmente diferentes. La incapacidad se convierte en no-libertad (unfreedom), sólo en aquellas circunstancis en que se debe a la intervención ajena.Por ejemplo, explica el propio Aron, en una sociedad donde no existe escuela gratuita, a los hijos de un obrero pobre que no puede pagar sus estudios, no es que se les niegue el derecho a la educación (en términos de Aron, el obrero no es no-libre de que se instruyan sus hijos) sino que al no poseer los medios para costear esos estudios, el obrero no tiene la capacidad de enviarlos a la escuela. Considero que esta importante distinción entre libertad y capacidad formará la base de los aportes posteriores de Amartya Sen (por ejemplo en Development as Freedom) que harían a Sen merecedor del Premio Nobel en Economía en 1998 por aportes a la economía del bienestar. La segunda distinción, o más bien precisión, aparece en la siguiente observación:
Toda ley retira ciertas libertades a unos, pero al mismo tiempo confiere algunas libertades a otros o a todosDe nuevo Aron aclara esta precisión con un ejemplo magistral que fue la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de retirar a los Estados la libertad de mantener la segregación racial.
Los marxistas-leninistas presumen de crear un hombre nuevo, que estaría adaptado a la sociedad comunista con la que sueñan. Aunque lo olviden con frecuencia, los occidentales quieren también crear un cierto tipo de hombre -no un hombre nuevo, porque no creen que pueda cambiarse la naturaleza humana en sus profundidades, sino un hombre capaz de dar vida y excelencia a las instituciones- libre en relación con la sociedad de la que él respeta los derechos y denuncia las imperfecciones...