Un publicista en apuros, primera novela de Natalia Moret, cumple y dignifica: siguiendo los pasos clásicos de la escuela estadounidense donde reinan Dashiell Hammett y Raymond Chandler, asistimos a las desventuras alucinadas de Javier Franco, un publicista porteño joven y cocainómano, en pleno ascenso social.
Natalia Moret nació en Buenos Aires, en 1978. Es socióloga, escritora y guionista. Publicó cuentos en Nuevas narrativas. Historias breves II (Sudamericana, 2006), En celo (Mondadori, 2007), Buenos Aires Escala 1:1 (2008), Autogol (2009), Sólo cuento (2011) y Outsider (2011). Su cuento Platero y yo fue llevado al cine en la película Cinco (2009). Colabora en distintos medios, en los que escribe sobre cine y sobre literatura, y dicta talleres literarios. Un publicista en apuros es su primera novela.
No me gustan las cosas que se escriben como excusa para decir algo más, como esta novela donde todo (desplazamientos en el espacio, aparición de personajes de distinta extracción social) pasa para que la autora pueda desplegar su acervo de lugares comunes sociológicos. Una novela donde hasta la mucama se llama Rosita. Rescato como bien la descripción del Tiffany's. Rescato como mal la forma canchera en que está escrito, así: "El poker requiere habilidad, cálculo, estrategia. Ok. Pero también se necesita algo de buena suerte. Y nadie dice que no puedan venirte veinte poker de ases seguidos. Pueden, sí. Pero es improbable. Porque la buena suerte, ¿saben qué?, la buena suerte no es puro azar. La buena suerte es una predisposición. Y nadie que se precie de estar viviendo logra sostener esa predisposición en el largo plazo. ¿Que por qué? Simple."
Genial historia sobre la merca y sus laberintos. Hace una descripción comparativa de la tribu "fumona" que me fascinó. Por momentos se te hace un nudo en el pecho, sabe transferir la angustia de la oscuridad. Lo recomiendo muchísimo y pido disculpas pues cuando lo leí lo juzgué de "narrativa cheta".
Una historia muy porteña y actual. Bien llevada como policial, aunque un poco (bastante) previsible. Una pena los lugares comunes de descripción sociológica y de clase... y la permanente necesidad de escribir "poronga", "concha" y "pelotudo" para dar la idea de que el que habla es un hombre y no la mujer que realmente escribe.
En términos literarios, se me hizo larguísima, con poca acción, no empaticé con el narrador y me cansó el monólogo interior y el indirecto libre. En términos temáticos no me agregó nada.
Una entretenida historia de un tipo detestable por donde lo veas, con un plot twist que se deja adivinar (en partes ) llegando al final. Me pasa algo con la estructura de la historia que me saca del partido...